Panecillos de Cebolla
La cebolla, el ingrediente que dará sabor a nuestra masa, se pica finamente, cuidando de obtener piezas uniformes. Luego, en una sartén profunda, se añaden cuatro cucharadas de aceite. El aceite debe estar bien caliente, pero no humeante, para evitar quemar la cebolla. Se añade la cebolla picada y se sofríe a fuego medio, removiendo constantemente hasta que se vuelva dorada y suave. El aroma de las cebollas caramelizadas se esparcirá por toda la cocina, y el tomillo fresco que se añade al final realzará aún más el sabor. Después de que el tomillo se haya integrado, dejamos que la mezcla se enfríe, preparándola para ser añadida a la masa que vamos a preparar.
En un bol aparte, se mezcla la levadura con el azúcar y la sal, a la que se añade una cucharadita de harina y 50 ml de agua tibia. Se utiliza un batidor para obtener una mezcla homogénea que activará la levadura. Se espolvorea un poco de harina por encima y se cubre el bol con un paño, dejándolo reposar en un lugar cálido hasta que la levadura comience a subir, formando una espuma.
Una vez que la levadura ha fermentado, se añade gradualmente la harina restante y el resto del agua tibia. Se mezcla con las manos, sintiendo la textura de la masa que comienza a formarse. A medida que se incorporan los ingredientes, también se añade el aceite, continuando con el amasado. Es importante dedicarse a esta etapa, ya que el amasado vigoroso ayudará a desarrollar el gluten, dando a la masa una textura esponjosa. Después de unos 30 minutos de amasado, la masa se vuelve elástica y homogénea.
Se hace un hueco en el centro de la masa y se añade la cebolla enfriada, junto con el tomillo. Se continúa amasando durante otros 15 minutos para asegurar una distribución uniforme de la cebolla en la masa. Una vez terminado, la masa se cubre nuevamente con un paño y se deja reposar durante una hora en un lugar cálido, hasta que duplique su volumen.
Después de que la masa haya subido, se divide en varias porciones pequeñas, cada una con forma de bola. Estas se colocan en una bandeja de horno forrada con papel de hornear y se marcan con un cuchillo bien afilado, para permitir que la masa se expanda uniformemente durante la cocción. Cada pieza se unta con un poco de aceite de oliva y se espolvorean semillas de sésamo por encima, que añadirán textura y sabor extra. La bandeja se introduce en el horno precalentado, y la espera se convierte en un placer, anticipando el aroma tentador del pan recién horneado que llenará toda la casa.
Ingredientes: Para 2 bandejas: 1 kg de harina aproximadamente 450 ml de agua dependiendo de la masa 14 g de levadura seca 4 cucharaditas de sal 10 cucharadas de aceite de oliva 3 cebollas medianas 4 cucharadas de aceite de girasol 2 cucharaditas de tomillo sésamo
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