Ciulama de Champiñones
Hoy fue domingo, un día perfecto para deleitarnos con un plato delicioso y reconfortante. Pido disculpas por no haber podido preparar los panqueques con atún, pero el deseo de Silvius fue fuerte y pidió una receta tradicional. Así que decidimos hacer juntos una ciulama de champiñones, como la hacía mamá, llena de sabor y recuerdos.
Teníamos champiñones frescos a nuestra disposición, recolectados de nuestros bosques, y conservados en salmuera, traídos con cariño de casa. La noche anterior, los remojé, preparándolos para cocinar. En una olla grande, comencé a sofreír dos cebollas medianas, finamente picadas, en aceite caliente. El aroma de la cebolla frita se combinó perfectamente con el de los champiñones, creando una base maravillosa para la ciulama. Una vez que la cebolla se volvió dorada y comenzó a soltar sus jugos, agregué los champiñones remojados junto con una zanahoria pequeña rallada para un extra de dulzura.
Después de uno o dos minutos de sofreír, agregué suficiente agua para cubrir los ingredientes por un dedo de altura y dejé que todo hirviera a fuego alto hasta que alcanzó un hervor. Esta es la etapa crucial, ya que la ebullición inicial ayuda a infusionar los sabores. Tan pronto como comenzó a hervir, reduje el fuego a medio y dejé que la ciulama cocinara a fuego lento, permitiendo que los champiñones liberaran todo su sabor.
En un tazón aparte, disolví dos cucharadas de harina en agua fría, revolviendo con cuidado para evitar grumos. Cuando los champiñones estaban cocidos, añadí cuidadosamente la mezcla de harina a la olla, revolviendo constantemente. Es importante mezclar de vez en cuando para que la ciulama no se pegue al fondo de la olla y prevenir la formación de grumos. Si sientes que la salsa se vuelve demasiado espesa, no dudes en agregar un chorrito de agua para lograr la consistencia deseada.
Una vez que la harina se cocinó bien y obtuve una textura cremosa, apagué el fuego y añadí entre dos y tres cucharadas de crema agria, revolviendo con cuidado para integrar todo. Este último paso añade un toque de finura y un sabor rico al plato.
La ciulama de champiñones se sirve caliente, acompañada de una porción de polenta humeante, que complementa perfectamente este plato. Es una receta simple pero encantadora que nos recuerda las comidas familiares de antaño. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 500 g de champiñones en escabeche, 2 cebollas medianas, 1 zanahoria (opcional), 2 cucharadas de harina, 2-3 cucharadas de crema agria, agua, pimienta, perejil fresco
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