Paté de hígado de ternera

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Paté de hígado de ternera

He hecho este paté de hígado de ternera innumerables veces, especialmente cuando encuentro hígado fresco. No es complicado, no tiene pasos innecesarios ni ingredientes difíciles de encontrar. Es perfecto para desayunos, aperitivos o cuando necesitas algo sustancioso que se conserve unos días en el refrigerador. He notado que, si tienes un poco de paciencia para dejar la mezcla en frío durante al menos unas horas, la textura se vuelve más suave y el sabor de la mantequilla se realza.

Información rápida

Tiempo total: aproximadamente 1 hora (dependiendo de la rapidez con que se cocine el hígado y cuánto tiempo desees dejar el paté en frío)
Tiempo de preparación: 15-20 minutos
Tiempo de cocción: 30-40 minutos (dependiendo del tamaño de los cubos de hígado)
Porciones: 10-12
Dificultad: fácil
Tipo de receta: para untar, aperitivo

Ingredientes

2 cebollas
1 kg de hígado de ternera
250 g de mantequilla
150 g de aceite (de girasol u otro aceite neutro)
sal (al gusto)
pimienta (al gusto)

Instrucciones

1. Lava bien el hígado bajo un chorro de agua fría para eliminar cualquier rastro de sangre o membranas. Déjalo escurrir en un colador mientras preparas el resto de los ingredientes.

2. Pica finamente la cebolla. Calienta el aceite en una cacerola lo suficientemente grande, luego añade la cebolla. Remueve con frecuencia, manteniendo el fuego medio-bajo, hasta que la cebolla se vuelva ligeramente translúcida. No debe quemarse ni dorarse demasiado.

3. Corta el hígado en cubos no muy grandes (aproximadamente 2-3 cm). Agrégalo a la cebolla, mezcla bien y cocina hasta que el hígado esté cocido. He notado que cuando ya no suelta jugo rosado y los cubos son suaves al tacto, está listo. Puedes comprobar uno, cortándolo por la mitad.

4. Apaga el fuego y deja que todo se enfríe a temperatura ambiente. Si tienes prisa, puedes extender el hígado en un recipiente más amplio para que se enfríe más rápido.

5. Cuando la mezcla esté completamente fría, colócala en una licuadora o pásala 2-3 veces por una picadora de carne, dependiendo de qué tan fino desees que quede el paté. Yo prefiero alternar: hago una mitad fina y la otra la dejo un poco más gruesa para darle textura.

6. Mientras tanto, saca la mantequilla del refrigerador y déjala alcanzar la temperatura ambiente. Ponla en un bol y bátela con una batidora o una cuchara hasta que esté cremosa y espumosa.

7. Agrega el hígado picado sobre la mantequilla. Añade sal y pimienta al gusto. Mezcla bien hasta obtener una mezcla uniforme. Si te gusta el paté más esponjoso, puedes batirlo unos segundos más.

8. Transfiere el paté a un recipiente cubierto y déjalo en el refrigerador unas horas, si tienes tiempo. Los sabores se integran mejor así, y la mantequilla ayuda a que la textura se asiente.

Por qué hago esta receta a menudo

Regreso a este paté de hígado porque es rápido, los ingredientes son fáciles de conseguir y se conserva bien en el refrigerador durante dos o tres días. Puedes controlar el sabor, la textura y sabes exactamente qué le pones. Es bueno para el desayuno, para llevar o en sándwiches.

Consejos y variaciones

Consejos

Lo más importante es no cocinar el hígado demasiado; de lo contrario, se vuelve seco y el paté queda pastoso.
Para un sabor más equilibrado, no omitas el paso de batir la mantequilla. Ayuda mucho a la textura.
Si usas la licuadora, utiliza pulsos cortos para que no quede demasiado líquido.
Después de refrigerarlo, pruébalo de nuevo. A veces es necesario añadir un poco más de sal.

Sustituciones

El hígado de ternera es el más delicado, pero también se puede usar hígado de ternera joven.
La mantequilla se puede reducir a 200 g si deseas un paté menos cremoso, pero no la elimines por completo.
El aceite de girasol puede ser sustituido por otro aceite neutro.

Variaciones

Puedes añadir un poco de pimienta verde molida para un sabor más fresco.
Para una versión más rústica, pica el hígado en la picadora, no en la licuadora.
Si deseas un sabor más intenso, puedes sofreír una hoja de laurel con la cebolla, pero retírala antes de añadir el hígado.

Ideas para servir

Lo más simple: sobre pan tostado.
También va bien sobre rodajas finas de rábano o pepino, como aperitivo frío.
Puede servirse en un bol pequeño, con cebolla verde picada por encima.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si el paté queda demasiado blando?
Si está demasiado blando, probablemente la mantequilla o el hígado estaban calientes al mezclar. Déjalo en el refrigerador unas horas; generalmente se endurece.

¿Puedo congelar el paté?
No lo recomiendo. Después de congelarlo, la textura cambia, la mantequilla puede separarse y el sabor no será tan fresco.

¿Qué hígado puedo usar si no encuentro de ternera?
También se puede usar hígado de ternera joven, pero la textura será un poco más firme. Es importante que esté fresco y sin olor fuerte.

¿Se puede hacer sin licuadora?
Sí, se puede picar en la picadora de carne. Queda más rústico, pero igualmente untar.

Valores nutricionales

Estimativamente, por 100 g de paté: aproximadamente 300-350 kcal.
Proteínas: 12-15 g
Grasas: 28-30 g
Carbohidratos: muy poco, menos de 3 g
Los valores pueden variar según la cantidad de mantequilla que uses o qué tan bien escurra el hígado. Es bastante rico en proteínas y grasas, así que ten en cuenta esto al porcionar.

Conservación y recalentamiento

El paté de hígado de ternera se conserva mejor en el refrigerador, en un recipiente hermético, hasta 3 días. No recomiendo recalentar, se consume frío, directamente untado. Si observas que ha formado costra o ha cambiado de olor, deséchalo. Para mantener la frescura, cubre la superficie con papel film, para que no adquiera sabor a refrigerador.

 Ingredientes: 2 cebollas, 1 kg de hígado, 250 g de mantequilla, 150 g de aceite, sal, pimienta

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