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Pasta/Pizza: Pasticcio | Descubre recetas simples, sabrosas y fáciles para la familia | YUM

Nunca olvidaré la primera vez que hice esta lasaña... Llené toda la cocina de platos y casi olvido encender el horno, y el queso lo puse a lo loco entre las capas, estuve a punto de rendirme. Pero aún así, la comí con ganas, especialmente porque en casa huele a algo indescriptible y no tienes paciencia para dejarla enfriar. Desde entonces, la he hecho muchas veces, ya sea con carne de cerdo o de pollo, y cada vez sale diferente, pero siempre deliciosa.

Déjame contarte cuánto tiempo necesitas: para toda la diversión, debes hacerte un hueco de unas 2 horas, incluyendo el tiempo en el horno y esos dos o tres tragos de agua entre capas. Sale para seis personas hambrientas, ocho si nadie exagera con las porciones. No es complicado, pero tienes que tener ganas de ensuciarte y lidiar con todas las cacerolas; no es como hacer una ensalada de bolsa, ya sabes.

¿Por qué hago esto una y otra vez? Porque es la única comida que, cuando la saco del horno, desaparece como en un buffet sueco. Y porque todo el mundo, desde mi padre que es exigente con la carne, hasta esa amiga que no toca los platos con salsa, pide otra porción. Y hay algo más: va muy bien para llevar, a la oficina o de picnic, no se seca ni se aplasta si la recalientas. He intentado prescindir de esa salsa cremosa de arriba, pero no, no funciona sin ella; es como la cebolla en la sopa.

Ahora te diré lo que necesitas, con mis razones para cada ingrediente:

- 500g de carne picada (yo uso mezcla de cerdo y ternera, para que no sea ni muy grasa ni muy magra) – da el sabor base y mantiene todo unido, no hay lasaña sin carne, qué más decir.
- 2 paquetes de pasta tipo cannelloni o tubos largos (aproximadamente 400g) – he probado con láminas clásicas, pero los tubos se mantienen mejor al cortarlos, no se desmoronan.
- 1 cebolla mediana, picada finamente – para darle sabor a la salsa de carne, sin ella queda muy sosa.
- 200ml de tomate triturado, casero si tienes – une la salsa, le da color.
- 1 vaso de agua (aprox. 200ml) – diluye el tomate, de lo contrario queda demasiado espeso y se quema en el horno.
- 250g de queso rallado (puede ser telemea más dura o queso amarillo, o una mezcla, no importa) – hace que todo sea más cremoso entre capas.
- Sal y pimienta al gusto – yo pongo más pimienta, para sentir que estoy comiendo algo serio.
- Una pizca de nuez moscada rallada – le da ese aroma de "cocina acogedora", no sé cómo explicarlo de otra manera, no te saltes este paso.
- 2 clavos de olor triturados – opcional, pero si quieres un toque de sabor interesante, ponlos.
- 2 cucharadas de aceite – para sofreír la cebolla y la carne.
- 1 cucharada de mantequilla – para engrasar la bandeja, para que no se pegue y huela bien.

Para la salsa cremosa de arriba (te saldrá algo entre bechamel y una crema de queso):

- 1 litro de leche (yo uso 3,5% de grasa, para que sea sabrosa) – la base de la crema, le da volumen y cremosidad.
- 8 cucharadas de harina (blanca, normal) – espesa la salsa.
- 3 huevos – une todo, de lo contrario se corta.
- 50g de mantequilla – para el sabor, no te saltes este paso.
- Sal y un poco de nuez moscada (más o menos lo que puedes tomar entre dos dedos).
- 1 taza (aprox. 100g) de queso rallado – para que la salsa no sea insípida, queda casi como un tipo de requesón.

Si no tienes ganas de hacer la salsa, también puedes usar 2 paquetes de bechamel del comercio, pero no es lo mismo; eso solo lo hago cuando tengo mucha prisa.

Ahora, hablemos paso a paso, que he aprendido algunos trucos:

1. Pon una olla grande con agua a hervir y añade sal, como para pasta. Cuando hierva, añade la pasta y cocínala solo 3-4 minutos si son tubos (no dejes que se deshagan, deben quedar un poco al dente). Sácalas a un colador y enjuágalas con agua fría, de lo contrario se pegarán entre sí y al final tendrás un bloque de pasta, no lasaña. La primera vez olvidé enjuagarlas y saqué todo de la bandeja con una espátula...

2. En una sartén bastante grande, vierte el aceite, deja calentar y añade la cebolla picada. Mezcla hasta que se ablande; no la quemes, solo debe estar translúcida. Agrega la carne picada, desmenúzala bien con una cuchara de madera para que no queden grumos. Después de unos 5-7 minutos, cuando comience a dorarse, añade sal, pimienta, nuez moscada y clavos. Agrega el tomate triturado y el vaso de agua. Deja hervir sin tapa, unos 15 minutos, para que se evapore el agua y quede espeso, no un caldo.

3. Mientras tanto, haz la salsa cremosa. En una cacerola, mezcla la leche, la harina y los huevos con un batidor. Pon a fuego bajo y mezcla continuamente (de lo contrario, se formarán grumos). Una vez que comience a espesar – ten paciencia, al principio parece que no pasa nada – añade el queso rallado, la sal y la nuez moscada. Retira la cacerola del fuego solo cuando esté como una crema espesa. La primera vez puse el fuego muy alto y casi hago un desastre, así que no te apresures.

4. Toma una bandeja grande, lo suficiente para que quepan todas las capas. Engrasa con mantequilla por todas partes (incluyendo los bordes, se pegará ahí si no). Coloca la mitad de la pasta, luego la mitad del queso rallado (si reservaste para dos capas), y la mitad de la salsa de carne. Alisa, luego pon el resto de la pasta, otra vez queso y el resto de carne. Al final, vierte la crema por encima, asegurándote de cubrir todo (no dejes huecos, de lo contrario se secará en el horno).

5. Mete la bandeja en el horno precalentado a 180°C (fuego medio). Déjala unos 40 minutos, o hasta que veas que se ha dorado bien por encima y huele que no puedes quedarte cerca del horno. A veces la dejo en modo grill los últimos 5 minutos, para que la parte superior esté aún más crujiente, pero no todo el mundo tiene ganas de eso.

6. Saca la bandeja, déjala reposar al menos 15 minutos, para que no se derrame todo al cortarla. No intentes cortarla caliente, quedará un poco deshecha (pero sigue siendo buena, solo que se verá mal).

Consejos útiles, variaciones e ideas de presentación

Consejos
Lo que más se suele fallar es en el paso de la pasta; si las cueces demasiado o no las enjuagas, te encontrarás con capas pegadas o con una especie de "pudín" de pasta. No te apresures con la salsa cremosa, déjala a fuego bajo y mezcla con paciencia, sería una pena hacerla con grumos. Si sientes que tienes demasiada crema, no la uses toda, guarda un poco para otra ocasión, no ahogues la lasaña. No tengas miedo de usar queso, si pones poco, quedará seca.

Sustituciones de ingredientes / adaptaciones
Puedes usar carne de pollo si quieres que sea más ligera. Para una versión vegetariana, sustituye la carne por champiñones picados o incluso calabacines en cubos, más un poco de espinaca salteada, para que no te dé hambre a las dos horas. ¿Sin gluten? Encuentra tubos especiales sin gluten, y para la salsa sustituye la harina por una sin gluten (incluso puedes usar almidón de maíz). ¿No tienes nuez moscada? Puedes omitirla, pero no tendrá el mismo aroma cálido, es cierto.

Variaciones
Algunos añaden una capa delgada de zanahoria rallada o calabacín entre las pastas, para "iluminar" el sabor; yo hago esto cuando es temporada. También he probado con mozzarella en la parte superior para la corteza, queda genial. Si quieres hacerlo aún más rápido, puedes usar láminas de lasaña que no necesitan cocción previa, solo las hidratas con un poco de agua o leche, pero el sabor no es tan "tuboso".

Presentación
Va de maravilla con una ensalada de tomates con cebolla verde y perejil, o con encurtidos; elige lo que más te guste. Para beber, yo opto por una cerveza rubia fría o un vino blanco seco. Por la noche, en una gran cena, también pongo una bandeja de bruschettas simples, para que aguanten el hambre hasta que la lasaña se enfríe un poco.

Preguntas frecuentes

1. ¿Puedo usar solo carne de cerdo o solo de ternera?
Sí, pero si usas solo ternera, que no sea carne magra, de lo contrario quedará demasiado seca. Solo cerdo, quedará más grasosa, pero más tierna. La mezcla es ideal, creo yo.

2. ¿Se puede hacer de antemano y recalentar al día siguiente?
Absolutamente, de hecho, parece que los sabores se asientan mejor. Solo cúbrela en la nevera y cuando la recalientes, pon papel de aluminio encima, para que no se seque.

3. No tengo clavos, ¿qué hago?
No es tragedia. Puedes omitirlos, nadie llorará. Puedes poner un poco de pimienta negra recién molida para compensar ligeramente el sabor, pero no es obligatorio.

4. ¿Se puede hacer sin huevos en la salsa cremosa?
Sí, pero será más líquida y no se unirá igual. Puedes aumentar un poco la cantidad de queso o poner un poco de crema espesa, ayuda con la textura.

5. Si quiero usar láminas de lasaña planas, ¿debo cocerlas antes?
Yo diría que las escaldes dos o tres minutos, aunque en el paquete diga "no boil"; de lo contrario, corres el riesgo de que no se cocinen completamente. Me pasó una vez, y tuve que sacar la bandeja a mitad de cocción y volver a meterla al horno con un cucharón de leche.

Valores nutricionales (aproximados)
Para una porción generosa (aproximadamente 1/8 de la bandeja, digamos 300-350g), tienes alrededor de 500-550 kcal. Tienes unas 30-35g de proteínas, carbohidratos alrededor de 45g, lípidos 22g, de los cuales algunos son saturados (es por el queso y la carne, no puedes evitarlo si quieres que tenga sabor). Es bastante contundente, pero si no excedes con la porción y la comes con algo ligero al lado, no es una bomba calórica. Da energía, sacia el hambre y no está llena de azúcares o cosas procesadas, lo cual es bueno para una comida principal a la hora del almuerzo. Si quieres algo más "dietético", opta por carne de pollo y queso bajo en grasa.

Cómo conservar y recalentar

Las sobras (si las hay) se conservan muy bien en el frigorífico, cubiertas, unos 3 días sin problemas. Una vez las metí en el congelador, aguantó un mes, pero el queso de arriba no quedó igual después de descongelarse, se secó un poco. Consejo: cuando la recalientes en el horno, pon papel de aluminio encima los primeros 10-15 minutos, para que no se seque. En el microondas funciona, pero no sale esa costra bonita. Lo mejor es en el horno a 150°C unos 15 minutos, y listo; comes como si estuviera recién hecha. También la he llevado a un picnic, envuelta en papel, y estaba buena a temperatura ambiente.

Eso es todo sobre mi lasaña "sin historia", siempre se come toda, lo que le pongas. Si la pruebas, verás qué sabor sale con tus ingredientes y te olvidas de quién recoge los platos.

Hervimos la pasta en agua con sal. Después de cocerla, la colocamos en un colador y la enjuagamos con agua fría. En una sartén, picamos la cebolla y la sofritamos, luego añadimos la carne picada. Una vez que la carne esté dorada, agregamos sal, pimienta, nuez moscada, clavos, pasta de tomate y un vaso de agua. Dejamos hervir durante unos 15 minutos. Batimos la crema con leche hasta que espese. Tomamos una bandeja para hornear, la engrasamos con mantequilla, añadimos la mitad de la pasta, luego queso y la salsa de carne picada, añadimos la otra mitad de la pasta, más queso y finalmente vertemos la crema por encima de la pasta. Lo ponemos en el horno precalentado hasta que la crema esté dorada. ¡Buen provecho!!

Si no se encuentra salsa bechamel en el comercio, podemos hacerla con: 8 cucharadas de harina, 1 litro de leche, 3 huevos, 50 g de mantequilla, sal, nuez moscada y 1 taza de queso rallado. Ponemos la leche, la harina y los huevos en una olla al fuego, batiendo hasta que la salsa espese, luego añadimos el queso, la sal y la nuez moscada.

 Ingredientes: 500 g de carne picada, 2 paquetes de pasta (como tubos largos), 1 cebolla, caldo, queso rallado, aceite y mantequilla para engrasar la bandeja, sal, pimienta, nuez moscada, clavos. Para la crema: 1 litro de leche, 1 caja (2 sobres) de bechamel.

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