Cordon bleu de berenjena
Para crear un plato delicioso y atractivo, comencé tomando una berenjena fresca, que corté en rodajas finas, asegurándome de obtener 8 rodajas de tamaño adecuado. Las puse inmediatamente en un bol con agua y sal, donde las dejé reposar durante 10 minutos. Este paso no solo ayuda a eliminar la amargura de la berenjena, sino que también logra una textura más agradable después de cocinar. Después de que pasó el tiempo, saqué las rodajas del agua y las sequé cuidadosamente usando toallas de papel absorbentes para eliminar el exceso de humedad.
A continuación, preparé los ingredientes necesarios para el relleno. Corté 4 rebanadas de queso, asegurándome de que se ajustaran al tamaño de las rodajas de berenjena. Además, preparé algunas rebanadas de tocino, que, al igual que el queso, debían encajar perfectamente con las rodajas de berenjena. Comencé a ensamblar mis "schnitzels": coloqué una rebanada de queso en cada rodaja de berenjena, seguida de una rebanada de tocino, y luego cubrí con la otra rodaja de berenjena. Presioné suavemente para fijarlas en su lugar, y para asegurar una mejor sujeción, utilicé palillos.
Después de terminar de ensamblar todos los "schnitzels", el siguiente paso fue empanizar. Preparé tres boles separados: uno con harina, uno con huevo batido y uno con pan rallado. Cada "schnitzel" se pasó primero por la harina, asegurándome de que estuviera cubierto uniformemente, luego lo sumergí en el huevo batido, y finalmente, lo pasé cuidadosamente por el pan rallado. Este proceso proporcionará una corteza crujiente y deliciosa, perfecta para complementar la textura suave de la berenjena y el relleno.
Después de que todos los schnitzels estaban preparados, calenté una sartén profunda con aceite, asegurándome de que la temperatura fuera adecuada para freír. Cuando el aceite estaba caliente, comencé a freír cada "schnitzel" individualmente, teniendo cuidado de no abarrotarlos para permitir una fritura uniforme. Cada lado se frió hasta que la corteza se volvió dorada y crujiente, lo que tomó aproximadamente 3-4 minutos por cada lado. Después de freír, saqué los schnitzels en una toalla de papel para eliminar el exceso de aceite.
Así, logré un plato sabroso, con una combinación perfecta de sabores y texturas, ideal para servir como aperitivo o plato principal junto a una ensalada fresca. Los schnitzels de berenjena con queso y tocino pueden acompañarse con una salsa de yogur o con una ensalada de tomates y pepinos, trayendo un contraste agradable de sabores. El plato no solo es delicioso, sino también una forma ingeniosa de disfrutar las verduras de una manera novedosa. ¡Buen provecho!
Ingredientes: - una berenjena de tamaño medio - aproximadamente 100g de queso - 100g de bacon - 2 huevos - harina - pan rallado - aceite para freír - sal - pimienta