Harina de Quinua - Hecha en Casa
Las semillas de quinoa son una excelente fuente de proteínas y nutrientes esenciales, y convertirlas en harina es una alternativa saludable para diversas preparaciones culinarias. Comenzamos lavando las semillas de quinoa para eliminar las saponinas, sustancias que pueden impartir un sabor amargo. Por lo tanto, medimos aproximadamente 150 gramos de semillas y las colocamos en un recipiente más grande. Es importante usar un recipiente lo suficientemente grande para permitir que el agua circule libremente alrededor de las semillas.
Agregamos agua sobre las semillas, llenando el recipiente y comenzamos a lavarlas a mano, frotándolas suavemente. El agua se convertirá rápidamente en una emulsión turbia, una señal de que las saponinas se han liberado. Continuamos cambiando el agua cuatro veces o hasta que se vuelva clara, lo que indica que las semillas están limpias. Con cada cambio de agua, usamos un colador para separar las semillas del líquido sucio y, si lo deseamos, podemos enjuagar las semillas bajo un chorro de agua. Después de lavarlas, colocamos las semillas sobre toallas de papel para eliminar el exceso de agua. Es bueno dejarlas secar durante aproximadamente dos horas, esparciéndolas ocasionalmente para asegurar un secado uniforme.
Una vez que las semillas están secas, las colocamos en una bandeja y las introducimos en el horno a una temperatura media, teniendo cuidado de removerlas ocasionalmente para evitar que se quemen. Después de unos minutos, sacamos la bandeja del horno y dejamos que las semillas se enfríen completamente. Cuando están frías, tomamos un molinillo de café o un pequeño molino, y agregamos dos cucharadas de semillas de quinoa para convertirlas en harina. Molimos hasta obtener un polvo fino, que transferimos a un recipiente.
Después de moler todas las semillas, pasamos a tamizarlas a través de un tamiz muy fino. De esta manera, obtendremos dos tipos de harina: una fina y una gruesa. La harina fina se coloca en un recipiente separado, mientras que la harina gruesa va en otro. Esta última requerirá un segundo molido, y el proceso de tamizado se repetirá para asegurarnos de obtener la harina más fina posible. Si, después del segundo molido, aún queda harina gruesa, repetimos el proceso hasta que logremos un producto uniforme. Al final, combinamos los dos tipos de harina y estamos listos para usarlas en diversas recetas, desde panes sin gluten hasta galletas energizantes y deliciosos muffins. Esta harina de quinoa no solo mejora la textura de los platos, sino que también los enriquece nutricionalmente, transformándolos en opciones saludables y nutritivas.
Ingredientes: 150 g de semillas de quinoa, olla para cocinar, colador y tamiz muy fino para cernir
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