Cheesecake de Fresa Sin Hornear
Para preparar un delicioso cheesecake de fresa, comenzamos por hacer la base. En un procesador de alimentos o con la ayuda de un rodillo, trituramos las galletas y nueces hasta obtener una consistencia fina. Asegurándonos de tener todos los ingredientes a mano, derretimos la mantequilla a fuego lento o en el microondas, teniendo cuidado de no dejarla hervir. Una vez que la mantequilla se ha derretido por completo, la mezclamos con las galletas y nueces trituradas hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente húmeda.
Usando un molde desmontable, vertemos la mezcla de galletas y mantequilla, presionando bien con una espátula o con las manos para lograr una base uniforme y compacta. Esta base proporcionará una base deliciosa y crujiente para nuestro cheesecake. Una vez que hayamos terminado, colocamos el molde en el refrigerador durante 30 minutos a 1 hora, para que se endurezca y se fije bien.
Mientras tanto, nos ocupamos del relleno. Lavamos las fresas, les quitamos los tallos y las picamos finamente, teniendo cuidado de reservar algunas para la decoración final. Disolvemos la gelatina en 100 ml de agua fría y la dejamos hincharse durante unos minutos, mientras preparamos la crema. Calentamos la crema del 12% en una olla, teniendo cuidado de no dejarla hervir; solo queremos que esté tibia. Cuando esté lista, retiramos la olla del fuego y añadimos la gelatina, mezclando bien hasta que se disuelva por completo.
Después de haber preparado el queso, usamos una batidora de mano para cremarlo, logrando una textura cremosa. Si no tienes una batidora, puedes usar un tenedor, pero el resultado será un poco más granuloso. Añadimos el azúcar, la cáscara y el jugo de limón, homogeneizando todo. Cuando la mezcla de crema y gelatina se haya enfriado a temperatura ambiente, la incorporamos al queso.
Añadimos las fresas picadas y, por separado, batimos la crema para el topping con la batidora hasta que se vuelva firme. La incorporamos con cuidado a la mezcla de queso y fresas, añadiendo la clara de huevo batida al final para una textura aireada. Vertemos el relleno sobre la base ya endurecida y dejamos que el cheesecake se enfríe en el refrigerador durante al menos 3 horas, hasta que se endurezca perfectamente.
Sacar el cheesecake del molde requiere atención. Usando un cuchillo delgado, despegamos el relleno de los lados del molde, que retiramos con cuidado. Con un cuchillo más ancho, despegamos la base del fondo del molde y movemos el cheesecake a un plato de servir. La salsa se prepara rápidamente: mezclamos todos los ingredientes en un bol y usamos la batidora para cremar. Dejamos que la salsa se enfríe en el refrigerador hasta servir.
Para finalizar la presentación, decoramos el cheesecake con fresas enteras o cortadas por la mitad. Al servir, añadimos 2-3 cucharadas de la salsa preparada, proporcionando así un sabor extra y una apariencia atractiva al postre. Esta receta no solo deleita el paladar, sino también la vista, siendo ideal para cualquier ocasión especial.
Ingredientes: Para una bandeja con paredes desmontables de 24 cm (8 - 10 porciones) necesitamos: Base: 1 paquete de galletas digestivas (150 g) 100 g de mantequilla 50 g de nueces Relleno: 300 g de queso dulce graso 300 g de fresas + 200 g para decorar 150 g de crema agria baja en grasa (12%) 150 g de crema para batir (36%) 100 g de azúcar 1 sobre de gelatina 1 clara de huevo jugo y ralladura de medio limón Salsa (opcional): 150 g de fresas 1 cucharadita de azúcar jugo y ralladura de medio limón
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