Mejillones Gratén
Las mejillones gratinados son un plato delicioso y sofisticado, perfecto para una cena especial o una comida festiva. Aunque no puedes proporcionar cantidades exactas, es importante asegurarte de tener suficientes mejillones para disfrutar de este plato. Una bolsa de mejillones congelados, de aproximadamente 250 gramos, es una excelente opción, pero si tienes acceso a mejillones frescos, puedes optar por ellos sin dudar, ya que el sabor será igual de sabroso.
El primer paso es limpiar los mejillones de arena, un detalle esencial para asegurarte de que tu plato sea lo más sabroso posible. Después de limpiarlos, déjalos escurrir en un bol en el refrigerador durante dos o tres horas. Este tiempo de espera no solo ayuda a eliminar cualquier impureza, sino que también mejora la textura de los mejillones.
Mientras los mejillones se escurren, puedes preparar una salsa bechamel, esencial para añadir cremosidad y un sabor rico a tu plato. Para una salsa bechamel más espesa, añade un poco más de harina y leche en comparación con las recetas habituales. Un truco interesante es añadir un diente de ajo machacado al final para mantener su aroma intenso. Una vez que logres la consistencia perfecta, deja que la salsa se enfríe un poco.
Una vez que la salsa esté lista y los mejillones se hayan escurrido, es hora de ensamblar el plato. Usa una cuchara o una cucharita para colocar la salsa bechamel en cada concha de mejillón. Puede que te quedes sin salsa o, por el contrario, que te sobre un poco. La regla general es que por cada kilogramo de mejillones enteros, necesitas aproximadamente 300 gramos de salsa bechamel.
Después de llenar todos los mejillones, espolvorea generosamente un poco de queso para gratinar. Opta por un queso tipo Emmental, que se derrite maravillosamente pero no se escapa de las conchas como lo haría la mozzarella. Este detalle hará una diferencia en la apariencia final del plato.
Finalmente, espolvorea un poco de pan rallado sobre todos los mejillones y colócalos en el horno precalentado a 220ºC, con ambos elementos de calefacción encendidos. Deja los mejillones en el horno durante aproximadamente 10 minutos. Si tienes un salamandra, sería ideal usarlo para conseguir una costra dorada y crujiente. Si no, abre la puerta del horno después de los primeros 5 minutos para permitir que escape el vapor, ayudando así a formar una costra perfecta.
Después de que el tiempo de cocción haya terminado, saca los mejillones del horno y déjalos enfriar un poco antes de servir. Este plato es perfecto junto a una ensalada verde fresca y una copa de vino blanco. Disfruta cada bocado de este delicioso plato, que seguramente impresionará a cualquiera. ¡Buen provecho!
Ingredientes: salsa bechamel midi queso rallado para gratinar pan rallado un diente de ajo - opcional
Etiquetas: queso ajo recetas sin gluten