Schnitzels de Pechuga de Pollo Holstein
Para preparar un delicioso schnitzel de pollo con guarnición de patatas y salsa de vino, seguiremos unos pasos esenciales que nos llevarán a un resultado final impresionante. Comenzamos preparando la pechuga de pollo. Cada pechuga de pollo se corta cuidadosamente por la mitad a lo largo, y se retira el pequeño solomillo, que es perfecto para otros platos como sopas o guisos. Luego, cada mitad de la pechuga se abre con cuidado en dos a lo ancho, dejando un 'nucleo' que ayudará a mantener la forma durante la cocción.
Después de obtener estas piezas, las colocamos entre dos hojas de film transparente y las golpeamos suavemente con el lado plano de un mazo de carne o con un rodillo hasta que dupliquen su tamaño. Este paso es crucial, ya que ayuda a ablandar la carne. Después de esta etapa, cada pieza de carne se sazona con sal y pimienta, asegurándonos de que los sabores penetren bien.
El siguiente paso implica preparar los tres recipientes necesarios para empanar la carne: uno con harina, uno con huevos batidos y otro con pan rallado. Esta técnica de doble empanado es esencial para lograr un schnitzel perfecto. Así, cada pieza de carne se pasa primero por la harina, luego por los huevos batidos, y el proceso se repite: de nuevo por la harina, los huevos y, finalmente, por el pan rallado. Esta capa doble asegurará que los schnitzels se frían lenta y uniformemente, manteniendo la carne tierna, pero con una costra excepcionalmente crujiente.
Una vez que terminamos de preparar los schnitzels, nos dirigimos a la sartén, donde calentamos suficiente aceite a fuego medio. Los schnitzels se fríen hasta que estén dorados y crujientes, y una vez que están listos, los mantenemos calientes en el horno precalentado mientras nos ocupamos de la guarnición.
Para la guarnición, derretimos unas lonchas de bacon en una cucharada de aceite, añadiendo las patatas cocidas cortadas en cubos y la cebolla picada finamente. Freímos los ingredientes hasta que se tornen dorados y deliciosos. Estos añadirán un extra de sabor a nuestro plato.
A continuación, nos ocupamos de la salsa de vino. Calentando una cucharada de aceite, añadimos dos trozos de anchoa que se derriten rápidamente. Luego va el ajo picado, y después desglasamos todo con un vaso de vino tinto. Después de que el alcohol se haya evaporado, añadimos un vaso de caldo de pollo, sazonamos con sal y pimienta, y dejamos hervir hasta que la salsa se reduzca a la mitad. Finalmente, para un sabor extra, endulzamos la salsa con una cucharadita de miel y añadimos una cucharadita de mostaza, que dará un toque picante.
Para finalizar el plato, freímos unos huevos fritos en una forma especial. Al servir, colocamos un trozo de schnitzel en el plato, añadimos el huevo frito encima y rociamos con la salsa de vino. Junto a ello, disponemos las patatas salteadas, y la combinación de texturas y sabores convertirá este plato en una verdadera delicadeza. ¡Buen provecho!
Ingredientes: Para 4 schnitzels: 1 pieza de pechuga de pollo sin hueso, 2 huevos batidos, 2 tazas de harina, 2 tazas de pan rallado, sal, pimienta, 4 patatas, 2 cebollas, 100 g de bacon, 4 huevos. Para la salsa: 2 filetes de anchoa, 2 dientes de ajo, 1 vaso de vino tinto, 1 vaso de caldo de pollo, 1 cucharada de miel, 1 cucharadita de mostaza, 1 cucharadita de vinagre, sal.
Etiquetas: huevos cebolla pollo carne ajo patatas harina vino miel recetas sin lactosa