Pizza dulce
Disolver la levadura es el primer paso para crear una pizza deliciosa. En un bol, añade la levadura fresca junto con una cucharada de azúcar y agua tibia. Deja reposar la mezcla durante unos minutos hasta que la levadura se vuelva espumosa. Esto es un indicio de que la levadura está activa y lista para ayudar a que la masa suba. En otro bol, coloca la harina tamizada y añade la levadura disuelta. Mezcla bien los ingredientes para obtener una composición homogénea. Después, añade la sal y el aceite de oliva, continuando a amasar la masa con fuerza hasta que se vuelva elástica y suave. Déjala reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 30-40 minutos, luego transfiérela al refrigerador para enfriar durante la noche. Este proceso intensificará el sabor y la textura de la masa.
Mientras la masa reposa, prepara la mezcla de harina de maíz y sémola. Esto proporcionará una textura crujiente y un sabor delicioso. Engrasa una bandeja redonda para pizza con un poco de aceite, luego espolvorea con la mezcla de harina de maíz y sémola. Este paso evitará que la masa se pegue a la bandeja y le dará un aspecto atractivo. Después de que la masa haya subido, espolvorea un poco de harina sobre la mesa y sobre el rodillo y extiende la masa en forma circular, con un grosor de aproximadamente 5 mm.
Para el relleno, mezcla las fresas hasta obtener un puré suave. Agrega una cucharadita de maicena y ralladura de limón y ponlas a fuego lento, removiendo constantemente hasta que la salsa espese ligeramente. Mientras tanto, humedece la hoja de un cuchillo y corta el queso camembert y la mozzarella en cubos pequeños. En la base de pizza extendida, espolvorea 70 g de azúcar glas y una cucharada de canela, luego añade la salsa de fresas. Distribuye los cubos de queso de manera uniforme para que se derritan bien en el horno.
Precalienta el horno a 200 grados Celsius e introduce la pizza. Mientras tanto, corta los albaricoques y el chocolate blanco en cubos pequeños. Después de unos 15-20 minutos, cuando la pizza esté dorada, sáquela del horno y espolvorea el chocolate blanco por encima, dejándolo derretir. Luego añade los arándanos y los albaricoques picados, proporcionando un contraste de colores y sabores.
Deja que la pizza se enfríe sobre una tabla de cortar. Mientras tanto, mezcla el mascarpone con 130 g de azúcar glas, agua de rosas y ralladura de naranja, homogeneizando bien la composición. Coloca la crema dentro de una manga pastelera y, una vez que la pizza se haya enfriado, forma nidos de esta deliciosa crema en toda la superficie. ¡Disfruta cada rebanada con alegría y apetito!
Ingredientes: Levadura – 5 g Agua tibia – 300 ml Sal – 2 cucharaditas Azúcar – 1 cucharadita Harina de calidad – 700 g Aceite – 50 ml Harina de maíz – 2 cucharaditas Sémola – 2 cucharaditas Para la cobertura: Mozzarella gourmet (para pizza) – 100 g Camembert – 200 g Fresas – 400 g Almidón – 1 cucharadita Ralladura de limón – 1 cucharadita Ralladura de naranja – 1 cucharadita Chocolate blanco – 200 g Mascarpone – 200 g Azúcar en polvo – 170 g Canela – 1 cucharada Agua de rosas – 1 cucharada Arándanos – 100 g Albaricoques – 6-7 piezas
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