Tortilla de Garbanzos de Cuaresma - con Calabacín
Para preparar un delicioso plato a base de garbanzos, comenzamos por reunir los ingredientes necesarios. En un tazón o una taza medidora, medimos la cantidad deseada de garbanzos, que formará la base de nuestra receta. Una vez que tenemos los garbanzos, agregamos agua gradualmente, asegurándonos de obtener una masa muy líquida, tan delgada como la de los panqueques. En una olla, mezclamos la harina de garbanzo con agua, asegurándonos de que no se formen grumos. Es importante retirar la espuma que se forma en la superficie, que desechamos, ya que no es necesaria en la composición. Dejamos reposar la masa durante unas horas; lo ideal sería prepararla por la mañana y dejarla hasta la noche o viceversa. Este paso no es solo una formalidad; la harina de garbanzo necesita tiempo para ablandarse, lo que ayuda a mejorar la digestibilidad y reducir el fuerte sabor específico de las harinas crudas.
Mientras la masa reposa, podemos preparar el horno. Precalentamos el horno a una temperatura entre 200° y 220° C. Mientras tanto, tomamos una bandeja para hornear y agregamos aceite, asegurándonos de que cubra toda la superficie de la bandeja con una capa delgada de aproximadamente 1 mm. Es importante que la bandeja esté bien caliente para evitar que la composición se pegue durante la cocción. Preparamos el calabacín, rallándolo y escurriéndolo muy bien, luego lo incorporamos a la masa de garbanzo, mezclando bien para asegurarnos de que los ingredientes estén distribuidos uniformemente. Agregamos sal y pimienta al gusto, para realzar el sabor.
Cuando el horno esté caliente, sacamos la bandeja con cuidado, teniendo mucho cuidado con el vapor. Vertemos con precaución la composición líquida en la bandeja caliente. Es esencial que la masa no supere un grosor de 1 cm, para asegurarnos de que se hornee de manera uniforme sin quedar cruda por dentro. Horneamos a una temperatura alta de aproximadamente 220° C, hasta que los bordes se vuelvan crujientes y la masa se endurezca, sin estar húmeda en la superficie.
Alternativamente, este plato también se puede preparar en una sartén, preferiblemente de teflón o cerámica. En este caso, debemos asegurarnos de que la sartén esté muy bien caliente con una capa delgada de aceite, similar a la de la bandeja. El plato resultante será delicioso y traerá a nuestra mesa una textura crujiente por fuera y una consistencia suave y sabrosa por dentro, perfecta para ser servido junto a una ensalada fresca o salsas sabrosas.
Ingredientes: Para una bandeja de 28 cm de diámetro: 100 g (aproximadamente 8 cucharadas colmadas) de harina de garbanzos, agua a temperatura ambiente el doble de la cantidad de garbanzos*, aceite, sal y pimienta, 1 calabacín de aproximadamente 250-300 g (como el romeno de color claro) rallado en un rallador grande y luego exprimido muy bien en un puño para eliminar toda el agua, cúrcuma u otras especias al gusto (opcional)
Etiquetas: harina aceite calabacín recetas sin gluten recetas sin lactosa recetas vegetarianas tortilla recetas para niños recetas para diabéticos recetas para la hepatitis recetas para hipertensos recetas sin grasa