Harina de arroz casera
Comencé la receta con los 300 gramos de arroz integral, que coloqué en una sartén bien caliente. Ajusté el fuego a medio, asegurándome de que la temperatura fuera constante para evitar una fritura excesiva. Con una cuchara de madera, removí continuamente, teniendo cuidado de no quemar los granos de arroz. Mi objetivo era extraer la humedad de ellos, para crear una base ideal para la harina que estaba a punto de preparar. Después de unos 5 minutos de remover constantemente, noté que los granos comenzaron a secarse un poco, así que apagué la estufa y dejé que el arroz se enfriara un poco.
Una vez que el arroz se había enfriado completamente, lo transferí a un procesador de alimentos. Le di un pulso rápido, queriendo asegurarme de que los granos no estuvieran molidos demasiado finos todavía. Luego, utilicé un molinillo de café para lograr una textura uniforme. Decidí moler en etapas, agregando de 3 a 4 cucharadas de arroz en cada ronda, para no sobrecargar la máquina. El polvo resultante lo coloqué en un plato, asegurándome de que no se perdiera nada de este tesoro.
El siguiente paso fue tamizar el producto molido a través de un tamiz muy fino. La harina que no pasó por el tamiz la transferí a otro recipiente para reutilizarla más tarde. Así, obtuve dos recipientes distintos: uno con harina fina y el otro con harina más gruesa. Decidí moler la harina gruesa una vez más, repitiendo el proceso de tamizado. Después de este segundo tamizado, me sorprendió gratamente encontrar que la harina fina había aumentado, mientras que la cantidad de harina gruesa se había reducido considerablemente, quizás solo 2 cucharadas en total.
Mezclé todas las harinas finas entre sí, resultando en una harina extremadamente fina, con un tono crema muy agradable. La ventaja de hacer harina en casa es que puedo hacer exactamente la cantidad deseada, asegurando así que la harina retenga todas sus propiedades nutritivas. Esta harina se puede almacenar durante aproximadamente 2 semanas en frascos herméticos, lo que la hace extremadamente práctica. Se puede utilizar con éxito para espesar salsas, para deliciosos pudines, en la preparación de panes sin gluten, en combinación con otros tipos de harina, e incluso en la elaboración de galletas necesarias para diversas dietas alimentarias. Así, no solo obtuve una harina saludable, sino que también descubrí un método versátil para mejorar la diversidad de nuestra alimentación.
Ingredientes: 300 g de arroz integral (o blanco) sartén molinillo de café (procesador de alimentos, molino manual, etc.) 1 tamiz muy, muy fino
Etiquetas: arroz recetas sin gluten recetas sin lactosa recetas vegetarianas recetas para niños recetas para diabéticos recetas para hepatitis recetas para hipertensos recetas sin grasa recetas sin fructosa