Pizza con piña y pechuga de pollo

Aperitivos: Pizza con piña y pechuga de pollo | Descubre recetas simples, sabrosas y fáciles para la familia | YUM

Comienza preparando la masa para pizza, un paso esencial que marcará la diferencia entre una comida ordinaria y una extraordinaria. En un bol pequeño, tritura la levadura fresca junto con el azúcar. Esta mezcla activará la levadura, y después de unos 10 minutos, notarás que se ha formado una espuma esponjosa en la superficie, señal de que está lista para hacer su magia.

En un recipiente grande, tamiza la harina, asegurándote de que esté aireada, y luego añade los demás ingredientes uno por uno. Comienza con la sal, que dará sabor a la masa, continúa con el huevo, que proporcionará una consistencia rica, y añade el aceite para un toque extra de sabor. El orégano seco añadirá un aroma mediterráneo, mientras que la leche y el agua mineral harán que la masa sea suave y esponjosa.

Después de añadir la levadura fermentada, comienza a amasar la masa. Necesitarás invertir unos minutos en este proceso hasta que obtengas una masa elástica y no pegajosa. Dóblala y amásala bien, luego déjala levar en un lugar cálido, cubierta con un paño limpio, hasta que duplique su volumen, generalmente alrededor de 1 hora.

Mientras tanto, puedes preparar los ingredientes para el relleno. Corta la pechuga de pollo en cubos o tiras, luego dórala ligeramente en una sartén hasta que se vuelva dorada y jugosa. En otra sartén, corta los pimientos en rodajas finas y saltéalos a fuego alto durante 2 minutos, para que mantengan su textura crujiente. Pela la piña y córtala en cubos, aportando un contraste dulce y ácido que complementará perfectamente los sabores salados de la pizza.

Después de que la masa haya levado, divídela en dos partes iguales y extiende cada pieza en una hoja delgada. Unta cada hoja con salsa de tomate, espolvorea la mitad del queso, luego añade la pechuga de pollo dorada, los cubos de piña, las rodajas de pimiento, los tomates cherry cortados por la mitad y la cebolla verde picada finamente.

Coloca la pizza en el horno precalentado a 160 grados Celsius y déjala hornear durante 15-20 minutos, hasta que los bordes se vuelvan dorados y crujientes. Finalmente, saca la pizza del horno y espolvorea el queso restante por encima, dejándolo derretir ligeramente.

Sirve la pizza caliente, cortada en porciones, y disfruta de los deliciosos sabores que se combinan armoniosamente. ¡Buen provecho!

 Ingredientes: Para la masa necesitamos: 350 g de harina de trigo blanca, 25 g de levadura fresca, una cucharadita de azúcar, una cucharadita de sal, 50 ml de leche dulce, un huevo, 2 cucharadas de aceite, 2 cucharaditas de orégano seco, 100 ml de agua mineral con gas. Adicionalmente: 100 ml de jugo de tomate (casero). Para el relleno: una pechuga de pollo pequeña, 400 g de queso, una piña, dos pimientos rojos, unas cuantas ramas de cebolla verde, una ramita de tomates cherry.

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Pizza con piña y pechuga de pollo
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