Pechuga de pollo en costra de avellanas

Carne: Pechuga de pollo en costra de avellanas | Descubre recetas simples, sabrosas y fáciles para la familia | YUM

El pechuga de pollo salada y seca se transforma en un plato sabroso, perfecto para una cena especial o para impresionar a los invitados. Comienza volteando la pechuga con el lado cortado hacia arriba. Esta será la base deliciosa de tu receta. Espolvorea sal, pimienta y tus especias favoritas, asegurándote de que cada rincón esté bien sazonado. Luego, haz unos cortes ligeros a lo largo de la pechuga, haciendo algunas incisiones que agregarán no solo apariencia, sino también un extra de sabor. En estos cortes, coloca rodajas de pimiento rojo, que proporcionarán una nota dulce y ácida y un color vibrante al plato.

Reúne la pechuga con cuidado, desde los bordes hacia el centro, y asegúrala con dos palillos para mantener el relleno en su lugar. Coloca la pechuga preparada en una fuente para hornear, asegurándote de que los palillos queden dentro. Haz cortes nuevamente en la pechuga en 4-5 lugares a lo largo, haciéndolos suaves, sin llegar al pimiento en el interior, para permitir que los sabores penetren. Rocía con aceite de oliva, luego espolvorea sal y especias al gusto, teniendo cuidado de no exagerar.

Agrega a la fuente un vaso de vino blanco, granos de pimienta y algunas hojas de laurel, que intensificarán el sabor del plato. No olvides agregar un poco de sal para equilibrar los sabores. Cubre todo con papel de aluminio y hornea a 180 grados Celsius durante 20 minutos. Este paso ayudará a que los sabores se mezclen y a ablandar la carne.

Después de 20 minutos, retira el papel de aluminio y deja que la pechuga se dore ligeramente, rociándola con los jugos de la fuente de vez en cuando. Esto asegurará una corteza crujiente y deliciosa. Una vez que la pechuga esté dorada, vístela con rodajas de queso fundido o queso, que se derretirán y agregarán una textura cremosa. Vuelve a meterla en el horno durante 2-3 minutos, hasta que el queso comience a derretirse.

Finalmente, saca la pechuga del horno y espolvorea por encima las nueces tostadas trituradas, que proporcionarán un contraste crujiente y un sabor especial al plato. Deja enfriar un poco, luego retira los palillos. Corta la pechuga en rodajas y sírvela rociada con la salsa de la fuente, para resaltar los sabores y agregar un toque de humedad. ¡Buen provecho!

 Ingredientes: una pechuga de pollo grande, un pimiento rojo, 200 g de avellanas, 150 g de queso procesado o queso, una cucharadita de tomillo seco, una cucharadita de verduras deshidratadas sin sal, una pizca de sal, una pizca de pimienta, 50 ml de aceite de oliva, 200 ml de vino blanco, unos granos de pimienta negra, 2-3 hojas de laurel

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Pechuga de pollo en costra de avellanas
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