Galletas de mantequilla

Desierto: Galletas de mantequilla | Descubre recetas simples, sabrosas y fáciles para la familia | YUM

Prepara una bandeja para hornear con papel pergamino, asegurándote de que esté cubierta uniformemente para evitar que las galletas se peguen. En un bol mediano, mezcla la harina y la sal, asegurándote de que los ingredientes estén bien incorporados. Esta mezcla formará la base de nuestras galletas, por lo que es importante que sea homogénea. En otro bol, usa una batidora para batir la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté esponjosa y cremosa, un proceso que añadirá aire y hará que las galletas sean más suaves. Agrega el azúcar gradualmente, continuando batiendo para que se integre bien. No olvides raspar los lados del bol con una espátula, asegurándote de que todo esté bien mezclado. Una vez que tengas una masa homogénea, agrega el extracto de vainilla para dar a las galletas un sabor delicioso que las hará irresistibles.

Después de homogeneizar la vainilla, comienza a incorporar la mezcla de harina y sal, mezclando con una espátula o con las manos hasta que se forme una masa bastante firme, pero que aún sea maleable. Divide la masa en dos discos iguales, envolviéndolos en plástico. Se dejarán en el refrigerador durante una hora, permitiendo que se endurezcan ligeramente, lo que facilitará el estiramiento posterior.

Mientras la masa se enfría, precalienta el horno a una temperatura baja de 160°C (325°F), asegurándote de que esté bien caliente antes de introducir las galletas. Después de una hora, saca un disco de masa del refrigerador y estíralo sobre una superficie ligeramente enharinada o entre dos hojas de papel pergamino para evitar que se pegue. Forma una hoja delgada, que puede ser redonda o rectangular, dependiendo de tu preferencia. Si optas por una forma redonda, corta las galletas en triángulos, y si eliges la forma rectangular, corta en tiras.

Coloca las galletas en la bandeja preparada y hornéalas durante unos 10 minutos. Es esencial que las galletas permanezcan de un color claro para lograr la textura deseada. Cuando las saques del horno, las galletas parecerán blandas, pero no te preocupes; a medida que se enfrían, se endurecerán. Esto les permitirá tener una textura perfectamente crujiente y agradable. Las galletas se pueden almacenar a temperatura ambiente durante un mes, siendo ideales para disfrutar con una taza de té o café.

Para un toque extra de refinamiento, las galletas frías se pueden glasear en chocolate derretido, dándoles una presentación festiva y un sabor intenso. Es importante no hornear las galletas demasiado, ya que una exposición excesiva al calor puede hacer que se vuelvan marrones y pierdan la textura deseada. Así que, mantente cerca del horno y revísalas con cuidado!

 Ingredientes: 2 tazas de harina (280-290 g) una pizca de sal 226 g de mantequilla a temperatura ambiente 1/2 taza de azúcar (100 g) 1 cucharadita de extracto de vainilla puro

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