Rugelach
La harina se mezcla con el azúcar y la sal, formando una base sólida para la masa. La mantequilla, cortada en rodajas finas, se añade a la mezcla de harina, y con la ayuda de los dedos, frotamos todo hasta obtener una textura desmenuzada, similar a las migas de pan. Este paso es esencial para incorporar la mantequilla de manera uniforme, asegurando así una masa tierna. Una vez que tenemos la textura deseada, añadimos la crema de queso y la crema agria (o el yogur) por encima, y luego amasamos bien hasta que los ingredientes se combinen perfectamente, resultando en una masa homogénea. Si tienes un procesador de alimentos, puedes usar este aparato para ahorrar tiempo y esfuerzo. Una vez que la masa está lista, la sacamos del recipiente del procesador, la colocamos sobre una superficie de trabajo enharinada y la amasamos suavemente durante un minuto. Cuidado, no debemos amasar demasiado, de lo contrario, podría volverse pegajosa.
Después de terminar de amasar, dividimos la masa en cuatro piezas iguales, que estiramos en hojas rectangulares. Cada hoja obtenida se envuelve en film transparente y se coloca en el refrigerador durante una o dos horas. Este paso es importante para permitir que la masa se enfríe y sea más fácil de manejar. Mientras tanto, dirigimos nuestra atención al delicioso relleno, que hará que estos pasteles sean realmente especiales.
Las pasas se cubren con agua y se añaden el azúcar, la vainilla y la canela, luego se llevan a ebullición. Hervimos las pasas hasta que el agua se reduzca y se caramelicen y aromatizan. Si queda líquido, se escurre con cuidado. Después de que las pasas se hayan enfriado, las colocamos en un recipiente separado y añadimos las nueces picadas gruesas. Usando una batidora de mano, convertimos todo en una pasta homogénea, teniendo cuidado de mantener una textura interesante. Dejamos que la mezcla se enfríe completamente.
Cuando las hojas de masa están bien refrigeradas, sacamos una hoja y la untamos con un cuarto de la crema de pasas, enrollándola cuidadosamente. Los rollos formados se envuelven nuevamente en film transparente y se vuelven a colocar en el refrigerador, repitiendo el proceso con todas las cuatro hojas de masa. Después de haber rellenado todas las hojas, las dejamos en el refrigerador durante una hora para que se endurezcan un poco.
Sacamos cada rollo uno a uno, cortamos rodajas de aproximadamente 1.5 cm y las colocamos en una bandeja para hornear, asegurándonos de que la parte con la costura quede hacia abajo. Los huevos se rompen y se baten bien, mezclándolos con 1-2 cucharadas de agua, después de lo cual untamos los pasteles con esta mezcla. Encima, espolvoreamos azúcar moreno, que se caramelizará maravillosamente durante la cocción. La bandeja se introduce en el horno precalentado a 190 grados Celsius (375 Fahrenheit) y se hornean hasta que los pasteles estén dorados y crujientes. Después de sacarlos del horno, los colocamos en una rejilla para que se enfríen, y al final los espolvoreamos con azúcar de vainilla.
Estos rugelach son los pasteles ideales para servir junto a un té aromático, con una apariencia especial y un sabor irresistible. La forma de rollo les da un aspecto elegante, y la combinación de pasas y nueces los convierte en un deleite apreciado por todos. Esta receta puede adaptarse según las preferencias de cada uno, teniendo la posibilidad de experimentar con diversos rellenos, pero la combinación clásica de pasas y nueces sigue siendo una elección ganadora.
Ingredientes: 2 1/4 tazas de harina (285 gr + 1 cucharada) y un poco más para la superficie de trabajo 1 cucharada de azúcar pizca de sal 2 barras de mantequilla (225 gr) 8 oz de queso crema (225 gr) 2 cucharadas de crema agria o yogur griego 2 huevos para barnizar azúcar demerara azúcar moreno (hebras no pegajosas) para decorar Relleno 3/4 taza de pasas (una taza de 250 ml llena hasta 3/4 con fruta) agua para cubrir las pasas 4 cucharadas de azúcar (el moreno sería ideal) vainilla al gusto 1 taza de nueces (una taza de 250 ml llena con nueces picadas) 1/2 taza de mermelada de albaricoque (casera porque la comprada contiene pectina química y se licua con el calor del horno) 1/2 cucharadita de canela
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