Hígado en Salsa de Tomate

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Esta receta de hígados de ave no solo es rápida, sino también extremadamente deliciosa, siendo perfecta para una comida en familia, especialmente cuando tienes niños que son más exigentes con la comida. Los hígados son una excelente fuente de proteínas y nutrientes, y prepararlos de una manera que los haga más atractivos es la clave del éxito en la cocina.

Para empezar, asegúrate de tener todos los ingredientes preparados: 1 kg de hígados de ave, una cucharada de azúcar moreno, 5 cucharadas de jugo de tomate, sal, pimienta, una ramita de tomillo (ya sea fresco o seco), aceite para freír, 50 g de mantequilla, hierbas (opcional) y leche. Los hígados deben lavarse bien en varias aguas, limpiándolos cuidadosamente de membranas. Después de limpiarlos, déjalos escurrir en un colador.

Para reducir el sabor amargo característico de los hígados, es esencial remojarlos en leche durante al menos 30 minutos. Este paso hará que los hígados sean más tiernos y sabrosos. Mientras tanto, prepara una sartén grande, idealmente con tapa, y colócala a fuego medio. Agrega la mantequilla y, tan pronto como comience a derretirse, añade unas cucharadas de aceite. Ten cuidado de no dejar que la mantequilla se queme, ya que su sabor se volverá desagradable.

Una vez que la mantequilla haya alcanzado una temperatura óptima, añade los hígados escurridos de leche. Déjalos cocinar por todos lados durante 5-6 minutos, hasta que adquieran un bonito color. Cubre la sartén con una tapa y déjalos hervir a fuego lento durante unos 10 minutos, dándoles la vuelta con cuidado varias veces. Para evitar que se sequen, añade unas cucharadas de agua caliente a la sartén.

En una taza, diluye el jugo de tomate con una cucharada de agua caliente y añade el azúcar y la pimienta. Mezcla bien la composición, luego viértela sobre los hígados en la sartén. Déjalos hervir a fuego medio durante 15 minutos, removiendo suavemente o sacudiendo la sartén para que no se peguen. Por último, añade sal al gusto y, para un extra de sabor, también puedes agregar algunas especias picantes, como pimentón o copos de chile.

Los hígados se sirven calientes, acompañados de polenta, arroz o puré de patatas, y un toque de hierbas por encima añadirá un aspecto fresco y apetitoso. Esta receta simple y rápida seguramente se convertirá en un favorito en tu hogar. ¡Buen provecho!

 Ingredientes: - 1 kg de hígado de pollo; - 1 cucharada de azúcar moreno; - 5 cucharadas de jugo de tomate; - sal; - pimienta; - 1 ramita de tomillo (fresco, seco); - aceite para freír; - 50 g de mantequilla; - hierbas (opcional); - leche.

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