Pastel de pescado con calabacín y maíz
Masa: Tamizamos la harina en un bol grande, asegurándonos de que no queden grumos. Espolvoreamos la sal de manera uniforme; esto ayudará a desarrollar los sabores en la masa. En otro recipiente, frotamos bien la levadura fresca con el azúcar hasta que se disuelva por completo; este paso es esencial para activar la levadura, asegurando así una fermentación óptima. Una vez que hemos obtenido una mezcla homogénea, la añadimos a la harina tamizada. Comenzamos a amasar la masa añadiendo gradualmente agua tibia en pequeñas cantidades hasta que obtengamos una masa homogénea y elástica que ya no se pegue a nuestras manos. Es importante concentrarse en el amasado, ya que esto desarrolla el gluten y le da a la masa esa textura perfecta. Al final, incorporamos el aceite de oliva, que añadirá un toque de sabor y hará que la masa sea más suave. Cubrimos el bol con un paño limpio y dejamos que la masa suba en un lugar cálido durante 35-40 minutos, hasta que duplique su volumen.
Relleno: Mientras tanto, nos ocupamos del relleno. Sacamos las sardinas de la lata junto con la salsa de tomate, teniendo cuidado de no desperdiciar el líquido sabroso. Con mucho cuidado, retiramos todos los huesos, y si las sardinas son más grandes, este proceso será más sencillo. Las aplastamos suavemente con un tenedor, de modo que obtengamos una pasta homogénea. Lavamos bien el calabacín y lo cortamos en rodajas finas, y el pimiento, después de lavarlo, lo cortamos en rodajas redondas y nos ocupamos de quitar las semillas.
Ahora, volvemos a la masa que ha subido. La volcamos sobre la superficie de trabajo, que hemos espolvoreado con un poco de harina para evitar que se pegue. Extendemos la masa con un rodillo, obteniendo una hoja de grosor adecuado, que colocamos en una bandeja grande forrada con papel de hornear. Aseguramos el borde de la bandeja con masa y retiramos el exceso. Para evitar que la masa se infle durante la cocción, la pinchamos con un tenedor.
Colocamos aproximadamente la mitad de las sardinas sobre la masa, seguidas de las rodajas de calabacín, y luego espolvoreamos los granos de maíz. Continuamos con las rodajas de pimiento, que añadirán un toque crujiente. Colocamos las sardinas restantes uniformemente sobre las verduras, espolvoreamos pimienta recién molida y algunas hojas de romero, y al final, no olvidamos añadir el parmesano rallado, que formará una deliciosa corteza durante la cocción.
Introducimos la tarta en el horno precalentado a temperatura media, dejándola dorar bien, hasta que se forme una corteza dorada en la parte superior. Cuando esté lista, la sacamos y la dejamos enfriar un poco. Esta tarta es perfecta para ser servida caliente o a temperatura ambiente. ¡Buen provecho!
Ingredientes: Para la masa: 350 g de harina, 200 ml de agua tibia, 15 g de levadura, 1 cucharadita de azúcar, sal, 3 cucharadas de aceite. Relleno: 500 g de sardinas en salsa de tomate, 150 g de granos de maíz, 1 calabacín pequeño, 1 pimiento, 1 cucharadita de romero seco, pimienta, 5-6 cucharadas de parmesano rallado.