Pollo con Prosciutto Di Parma
Comenzamos preparando la olla en la que herviremos las verduras. Pon una olla grande con agua y añade una cucharadita de sal, que ayudará a realzar el sabor de las verduras. Lleva el agua a ebullición. Mientras el agua se calienta, pela tus verduras favoritas, como zanahorias, patatas, calabacines y coliflor. Córtalas en trozos del mismo tamaño para que se cocinen de manera uniforme. Una vez que el agua haya comenzado a hervir, añade las verduras y déjalas hervir durante 10-15 minutos o hasta que estén tiernas pero no demasiado blandas.
Mientras tanto, precalienta el horno a 180 grados Celsius (marca de gas 4) para que esté listo para cocinar el pollo. Toma la pechuga de pollo y córtala en 8 partes iguales a lo largo. Sazona cada pieza con pimienta recién molida para añadir sabor. En una sartén profunda, calienta aceite de oliva a fuego medio. Añade las piezas de pollo y fríelas durante 4 minutos por cada lado hasta que estén doradas y crujientes. Una vez doradas, retira el pollo a un plato y envuelve cada pieza con una loncha de prosciutto, asegurándote de que cubra bien la carne.
Coloca las piezas de pollo en una fuente para hornear sobre una hoja de papel de aluminio. Unta cada pieza con una capa delgada de miel, que proporcionará un sabor dulce, y exprime un poco de jugo de limón por encima para equilibrar los sabores. Coloca la fuente en el horno y hornea durante 10-15 minutos hasta que el pollo esté completamente cocido y el prosciutto se vuelva crujiente.
Mientras tanto, verifica las verduras hervidas. Una vez listas, escúrrelas bien y tritúralas utilizando una batidora o un triturador de patatas. Añade mantequilla derretida, una pizca de nuez moscada, sal y pimienta al gusto, junto con nata, y mezcla todo hasta obtener un puré cremoso y suave.
Durante la preparación, se recomienda sacar las pechugas de pollo del refrigerador al menos 10 minutos antes de cocinarlas para que alcancen la temperatura ambiente. Este paso asegura una cocción uniforme, y la carne permanecerá jugosa. Además, mientras fríes, cubre la sartén con una tapa; esto ayudará a retener la humedad y acelerará el proceso de cocción. Si tienes lonchas de prosciutto sobrantes, puedes usarlas para envolver nuevamente las piezas de pollo, mejorando así su sabor y textura. Finalmente, sirve la pechuga de pollo glaseada con miel junto con el puré de verduras, y el resultado será un plato delicioso y reconfortante, perfecto para cualquier ocasión.
Ingredientes: Para 4 porciones: 2 pechugas de pollo deshuesadas (enteras) 8 rodajas de prosciutto di parma (intenta buscar las que solo tengan cerdo y sal en los ingredientes) 2 cucharadas de miel 1 limón 2 cucharadas de aceite de oliva 3 zanahorias grandes 3 piezas de raíz de perejil 4 patatas grandes 40 g de mantequilla derretida (80%) 1 cucharada de crema agria una pizca de nuez moscada rúcula y tomillo fresco para decorar (opcional)
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