Mini Tartas de Calabaza
La harina se tamiza en un tazón más grande para airearla y lograr una textura fina. Se agrega la mantequilla, que debe estar bastante fría y cortada en cubos pequeños. Con la ayuda de los dedos o con un cuchillo más ancho, comienza el proceso de frotar la mantequilla en la harina hasta que se forme una masa desmenuzada, que debe tener una consistencia similar a la de la arena húmeda. Este paso es esencial para conseguir una corteza quebradiza y deliciosa. Una vez que se obtienen las migas, se añade el azúcar en polvo y se mezcla bien. Luego, se hace un hueco en el centro de la mezcla de harina, en el que se colocan las primeras dos cucharadas de agua fría. Comienza el amasado de la masa, teniendo cuidado de no añadir toda el agua de una vez. Es importante añadir gradualmente para evitar una masa demasiado húmeda, que se volvería difícil de trabajar. Si es necesario, se puede añadir una cucharada adicional de agua fría.
La masa se amasa durante 2-3 minutos hasta que se vuelva suave, tierna y esponjosa. Una vez que la masa está lista, se divide en tres partes iguales. De dos de ellas, se extiende una hoja de masa que se cortará según la forma deseada de la tarta: redonda, triangular o romboidal. La masa se coloca en el molde, y con los dedos se presiona contra las paredes, cortando posiblemente el exceso de masa de los bordes. La masa se pincha con un tenedor para evitar que se infle durante la cocción.
A continuación, se prepara el relleno de calabaza. La calabaza se pela y se corta en cubos pequeños. Se hierve ligeramente en agua o al vapor hasta que esté suave. Una vez que la calabaza se ha enfriado, se tritura con un prensador de patatas, una batidora o un procesador de alimentos. El puré de calabaza se transfiere a una cacerola, donde se mezcla con azúcar, la cantidad siendo aproximada y ajustada según las preferencias de cada uno. Si lo deseas, puedes añadir algunas nueces para un extra de textura y sabor. Se calienta la mezcla a fuego, removiendo constantemente, hasta que el azúcar se disuelva por completo. Al final, se añade canela al gusto.
Después de que la tarta ha sido rellenada con la mezcla de calabaza, se extiende una hoja más delgada de la masa restante, que puede cortarse en diversas formas: bellotas, hojas, manzanas o tiras que formen una rejilla decorativa. Estas decoraciones se colocan sobre el relleno. La tarta se introduce en el horno precalentado a 180 grados Celsius (350 F) y se hornea hasta que la masa se vuelva dorada y crujiente. Al final, la tarta se espolvorea con azúcar vainillado para un aspecto elegante y un sabor dulce. Esta receta de tarta de calabaza es perfecta para traer los sabores del otoño a tu hogar.
Ingredientes: 250 g de harina, 150 g de mantequilla, 85 g de azúcar en polvo, 2-3 cucharadas de agua fría (agua con hielo si es posible). Relleno: calabaza (después de hervir y hacer puré queda 400 g), 125-150 g de azúcar moreno, canela al gusto, nueces picadas al gusto (opcional), vainilla (opcional), sal (una pizca).
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