Buena Pizza con Masa Esponjosa
La masa que vamos a preparar es la base perfecta para una pizza deliciosa, y su secreto radica en la paciencia y la atención al detalle. El primer paso es asegurarnos de que la masa esté preparada 24 horas antes de usarla. En un procesador de alimentos, agregamos todos los ingredientes necesarios: harina, agua, levadura, sal y aceite de oliva. Dejamos que el procesador mezcle los ingredientes durante 5-7 minutos hasta que obtengamos una textura delicada y homogénea. Si no tienes un procesador, ¡no te preocupes! Puedes amasar la masa a mano, asegurándote de trabajarla hasta que ya no se pegue a tus manos.
Una vez que la masa esté lista, la dividimos en 3 partes iguales, dándoles forma de bolas. Luego preparamos 3 recipientes, engrasándolos con un poco de aceite para que la masa no se pegue. Colocamos las bolas de masa en estos recipientes, las cubrimos con film plástico y las dejamos fermentar en el refrigerador durante al menos 24 horas. Este paso es esencial, ya que permite que los sabores se desarrollen y que la masa sea más fácil de trabajar.
Mientras tanto, nos ocupamos de la salsa de tomate. Si no tienes jugo de tomate a mano, no te preocupes; ¡es fácil de hacer! Usamos 2 tomates frescos, que trituramos en una licuadora. Ponemos el puré resultante a hervir en una olla, añadiendo semillas de chile y pimienta para darle un toque picante. Dejamos que la salsa hierva hasta que ya no burbujee en la superficie, señal de que está lista.
Después de que la masa haya estado en el refrigerador durante 24 horas, es hora de usarla. Sacamos cada recipiente y volcamos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada. No uses un rodillo para estirarla; en su lugar, con los dedos cubiertos de harina, estiramos suavemente la masa, manteniendo los bordes más gruesos para formar una deliciosa corteza. Una vez estirada, transferimos la masa a una bandeja para hornear.
Ahora es el momento de añadir los ingredientes. Ponemos una capa de salsa de tomate, luego añadimos trozos de kaiser y mozzarella. Colocamos la pizza con el papel para hornear en el horno precalentado a 160 grados Celsius. Horneamos durante unos 12 minutos, pero es esencial revisar de vez en cuando para asegurarnos de que no se queme.
Una vez que la pizza esté horneada, la sacamos del horno y espolvoreamos hojas frescas de albahaca, picadas o enteras, para un sabor extra. ¡Disfruta de esta delicia caliente, saboreando cada bocado! Esta receta no solo deleitará tus papilas gustativas, sino que también aportará un toque de alegría a cada comida.
Ingredientes: Para la masa: 365 g de harina, 235 ml de agua, 2 g de levadura, 1 cucharadita de sal. Para la cobertura: 300 g de mozzarella en rodajas, 100 g de jamón en cubos, 150 g de salsa de tomate picante* unas hojas de albahaca * Salsa de tomate picante: 2 tomates medianos, pimienta, semillas de chile.