Galletas saladas con ketchup y albahaca
La primera vez que hice esto, no tenía idea de si saldría algo comestible. Tenía ganas de picar algo (era fin de semana y daba vueltas por la cocina como un león enjaulado), pero tampoco quería complicarme demasiado, ya que ya había ensuciado dos platos el día anterior. La idea del ketchup me vino, no te rías, porque no tenía huevos para untar las galletitas saladas y pensé en improvisar. Así que lo probé, con el corazón en un puño, y las metí directamente al horno. Salió algo crujiente, con un sabor ligeramente picante y dulce, y el albahaca y el queso hicieron que todo se sintiera “diferente”. Desde entonces, si no tengo ganas de recetas sofisticadas, saco esta versión rápida de galletitas saladas, con ketchup por encima, a la que nadie dice “no”.
Por cierto, se hacen rápido, en un máximo de una hora y media las has sacado del horno (unos 30 minutos de preparación, unos 15-20 minutos para que repose la masa, el resto en el horno y enfriando al final). Para 2 bandejas grandes, es decir, para unas 6 personas, creo que es suficiente. No son complicadas, pero hay que tomarse su tiempo con la masa y tener paciencia para estirarla bien.
¿Por qué las hago tanto? En primer lugar, porque desaparecen de la mesa más rápido que las semillas en un partido. Se mantienen crujientes incluso después de dos días, no necesitan huevo, ni ningún tipo de queso sofisticado, y, sinceramente, no sé quién rechazaría algo caliente, con olor a albahaca y un poco de ketchup caramelizado por encima. En mi casa, las preparo sobre todo cuando no quiero hacer mucho lío y necesito algo para poner en la mesa para amigos o familiares. Además, dependiendo de lo que tengas en la nevera, puedes cambiar el sabor tanto como quieras.
Aquí tienes lo que necesitas, según como me muevo por la cocina:
- Margarina – 250 g (un paquete normal). Da la suavidad típica a las galletitas saladas, aunque reconozco que, si pongo mantequilla, quedan aún mejor, pero a veces me da pereza y uso margarina.
- Yogur natural – 125 g (un tarro pequeño). Ayuda a ligar la masa y le da una acidez sutil. Con yogur griego quedan aún más cremosas.
- Queso de burduf – 200 g. Aporta sal, un sabor fuerte y ayuda a ligar la masa. Si no tienes burduf, puedes usar un queso telemea más salado, rallado.
- Levadura – un sobre de 7 g (o 20 g de levadura fresca). Hace que la masa se infle un poco y la hace más esponjosa por dentro, no solo crujiente por fuera.
- Azúcar – una cucharadita colmada. Ayuda a activar la levadura y no influye en el sabor final.
- Harina – unos 600 g, pero debe añadirse poco a poco. Depende mucho de cuán húmedo esté el queso y qué tipo de yogur uses. Se añade hasta que la masa no se pegue a las manos.
- Sal – al gusto, pero yo añado una cucharadita pequeña para la masa y un poco por encima al final.
- Albahaca seca – dos cucharaditas colmadas para la masa y una más para espolvorear por encima. Que se sienta, no solo para decorar.
- Ketchup – suficiente para untar cada galletita antes de hornear, así que unas 6-7 cucharadas bien llenas para todo el lote. El mejor es un ketchup dulce-picante, no el de dispensador.
Déjame contarte paso a paso cómo me las arreglo con ellas, después de haber probado unas cuatro versiones y haber tenido algunos fracasos:
1. Saco la margarina de la nevera y la dejo a temperatura ambiente. No empieces con ella fría, porque no se puede homogeneizar. En un bol grande pongo la margarina blanda con el queso de burduf – sí, también debe estar fuera de la nevera, no “piedra”.
2. Mezclo bien con una cuchara de madera o con la mano, no importa si quedan pequeños trozos de queso – de hecho, es bueno si no está todo supercremoso.
3. Tomo la levadura (si es fresca, la desmenuzo con una cucharadita de azúcar y 2 cucharaditas de agua tibia); si es seca, solo la mezclo con el azúcar y el yogur. Dejo reposar 5 minutos para que se active, aunque a veces no tengo paciencia y la pongo directamente. No pasa nada.
4. Agrego el yogur a la mezcla de margarina y queso, además de la levadura. Homogeneizo.
5. Ahora añado la albahaca seca – 2 cucharaditas colmadas. Mezclo para que se integre en toda la masa.
6. Empiezo a añadir la harina con un vaso, no toda de una vez, y amaso hasta que la masa se despegue ligeramente de la mano y no se pegue al bol. Si está demasiado dura, echo unas gotas de agua. Si está blanda, añado un poco más de harina.
7. Una vez lista la masa, la dejo cubierta, reposando, unos 15-20 minutos, para que la levadura se relaje y no esté demasiado elástica al estirarla.
8. Enharino ligeramente la mesa y enciendo el horno a 180°C. No tiene sentido calentarlo demasiado, porque corremos el riesgo de quemarlas sin que queden crujientes.
9. Estiro la masa con un rodillo en una hoja de aproximadamente 0,5 cm de grosor. Cuanto más fina esté, más crujientes quedarán. La primera vez las hice demasiado gruesas y no me gustaron. Corto tiras con un cortador de rueda (o con un cuchillo, pero se ven más rústicas).
10. Coloco papel de horno en la bandeja, alineo las tiras de masa, dejando poco espacio entre ellas. Unta cada una con un pincel de ketchup, no en exceso, para que no se derrame en la bandeja. Espolvoreo sal y un poco más de albahaca por encima.
11. Meto las bandejas en el horno, en el medio, durante 15-20 minutos. Debes vigilarlas después de 15 minutos, porque se doran rápidamente. Cuando el ketchup empieza a volverse marrón y los bordes se vuelven crujientes, están listas. No las saques demasiado pronto, porque no se secan bien.
12. Las dejo 2-3 minutos en la bandeja, luego las paso a una rejilla o a una tabla, para que no suden y se mantengan crujientes.
CONSEJOS, VARIACIONES E IDEAS DE SERVICIO
Consejos útiles:
– No insistas en mezclar la margarina hasta que esté espumosa. No es un bizcocho, está bien que quede ligeramente no homogénea.
– Si usas queso más salado, no añadas más sal a la masa, solo por encima.
– Unta las galletitas con ketchup después de haberlas colocado en la bandeja; de lo contrario, será difícil levantarlas y ensuciarás todo.
– No las amontones demasiado en la bandeja, porque se inflan un poco al hornear y corremos el riesgo de que se peguen entre sí.
– Si tienes paciencia, puedes dejarlas enfriar completamente antes de comerlas, pero, sinceramente, reconozco que las he probado calientes y no me ha pasado nada.
Sustituciones de ingredientes y adaptaciones:
– Puedes usar mantequilla en lugar de margarina, quedarán aún más sabrosas, solo asegúrate de que esté a temperatura ambiente, no directamente del frigorífico.
– El queso de burduf se puede sustituir por un queso telemea duro, un poco de queso cottage más salado o, para una versión sin lácteos, con un queso vegetal salado (he probado con tofu ahumado rallado y funciona decentemente).
– Para una versión sin gluten: usa una mezcla de harina sin gluten (he probado con una combinación comercial, quedó un poco más desmenuzable, pero buena para picar).
– El ketchup se puede sustituir por puré de tomate diluido con agua y un poco de azúcar y sal.
– Si no tienes albahaca, puedes usar orégano o romero seco, pero no te excedas, porque el romero es bastante fuerte.
Variaciones de la receta:
– Añade a la masa una cucharadita de pimentón picante para un extra de sabor.
– Para niños o para aquellos más sensibles a lo salado, puedes reducir el queso y aumentar la cantidad de yogur.
– También puedes espolvorear un poco de sésamo o comino por encima si quieres la versión clásica de galletitas saladas, pero con ketchup de base es más interesante.
– Si quieres hacer galletitas “veganas”, usa queso vegetal y yogur de soja o coco.
Ideas de servicio:
– Puedes servirlas como aperitivo con cerveza, junto a una limonada fría, o como parte de una bandeja de aperitivos con encurtidos.
– Son buenas y simples, pero si quieres llevar las cosas a otro nivel, sírvelas con una salsa de yogur con ajo o una crema de queso para untar.
– Me gusta llevarlas también para picar, se mantienen crujientes dos o tres días, así que son buenas como snack para el camino.
– Para fiestas, las pongo en la mesa junto a otros aperitivos, no queda ninguna.
Preguntas frecuentes
1. ¿Puedo usar solo queso telemea en lugar de queso de burduf?
Sí, puedes, solo asegúrate de que sea lo suficientemente salado y seco (preferiblemente telemea dura de oveja). Yo también he probado con queso cottage, pero tuve que añadir más sal y reducir un poco el yogur, porque la masa se ablanda demasiado. El sabor es diferente, pero sigue siendo bueno.
2. No tengo levadura, ¿puedo usar polvo de hornear?
Sí, pero la textura será un poco diferente, más desmenuzable y menos elástica. Si eliges polvo de hornear, pon una cucharadita y omite la parte de dejar reposar. No dejes que la masa repose demasiado, estírala de inmediato.
3. ¿Se pueden congelar las galletitas ya horneadas?
Sí, yo también lo he probado. Se colocan en bolsas zip, sin apilarlas demasiado. Para devolverles la vida, las metes al horno durante 6-7 minutos a 180°C y vuelven a ser crujientes.
4. ¿Se puede hacer la masa la noche anterior y dejarla en la nevera?
Absolutamente, de hecho, es más sabroso, se desarrollan mejor los sabores. La sacas de la nevera 20-30 minutos antes de estirarla, para que se relaje.
5. ¿No se secan demasiado con ketchup por encima?
Si las mantienes demasiado en el horno, sí, pueden secarse. Es importante untar solo una capa delgada, no muy gruesa, y vigilarlas hacia el final de la cocción. Un ketchup de buena calidad, más denso, no se quema fácilmente.
Valores nutricionales (aproximados, por 1 galletita grande):
Una galletita mediana (aproximadamente 30-35 g) tiene entre 140-160 kcal, con 7-8 g de grasas (de la margarina y el queso), alrededor de 3-4 g de proteínas y 18-20 g de carbohidratos. Las galletitas no son dietéticas, pero no contienen mucho azúcar, así que no son el tipo de snack que te disparará el azúcar en sangre de repente. El queso aporta algo de calcio y proteínas, aunque, seamos sinceros, no las haces por su valor nutricional. Son buenas para picar en lugar de patatas fritas. Si usas queso más magro o margarina ligera, reduces algunas calorías, pero no esperes que sean “snacks ligeros”. Para los niños, recomiendo no abusar de la sal del queso y elegir versiones con menos grasa.
Cómo se conservan y recalientan
Las guardo en una caja de metal o en un tarro grande con tapa. A temperatura ambiente, se conservan bien 3-4 días, sin ablandarse ni volverse gomosas. Si quieres mantenerlas extra-crujientes, también puedes dejarlas airear, en un paño limpio, pero no más de 2 días (de lo contrario, se secan demasiado). Para recalentar, yo las meto 5 minutos en el horno precalentado a 180°C o, si tengo prisa, directamente en una sartén seca, a fuego bajo, unos segundos por cada lado. No recomiendo el microondas, porque se vuelven blandas y pierden todo el encanto crujiente.
Así es como hago yo “galletitas saladas con ketchup y albahaca” cuando quiero relajarme con algo rápido, sin complicaciones. Tienen un sabor intenso, son fáciles de adaptar y, sinceramente, las mejores se comen directamente de la bandeja, mientras aún están calientes.
Mezclamos la margarina (a temperatura ambiente) con el queso, la yema de huevo y la levadura disuelta en una cucharadita de azúcar. Agregamos albahaca seca (usé dos cucharaditas colmadas de hojas secas y trituradas de albahaca). Incorporamos la harina, amasando hasta que la masa no se pegue a nuestras manos. Dejamos reposar durante unos 15 minutos. Extendemos la masa sobre una superficie de trabajo enharinada. Cortamos las galletas saladas con un cortador de masa, las colocamos en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino, las untamos con ketchup, espolvoreamos con sal y albahaca seca, y luego horneamos en un horno precalentado a 180 grados hasta que se doren (el ketchup les dará un hermoso color ámbar). ¡Buen provecho!
Ingredientes: 1 paquete de margarina, 1 yogur pequeño (natural), 200 g de queso de oveja, 1 paquete pequeño de levadura, harina al gusto (aproximadamente 600 g), sal, 1 cucharadita de azúcar, ketchup, albahaca seca
Etiquetas: snacks salados snacks aperitivos