Hojaldre con bacon y queso

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Me divierte recordar la primera vez que hice estos hojaldres: pensé que iba a salir unos rollos perfectos, como en la pastelería, pero en mi caso se abrieron todos al hornear y se desparramaron, incluso algunos se pegaron un poco entre sí. Menos mal que no tenía invitados exigentes, y con lo riquísimos que estaban, desaparecieron de la mesa en un abrir y cerrar de ojos. Desde entonces los he hecho muchas veces, tanto para un desayuno perezoso de fin de semana, como para alguna celebración, o cuando no tengo ganas de complicarme pero quiero algo rico para picar. Te lo digo sinceramente, no recuerdo que alguna vez me hayan sobrado más de dos o tres piezas al final, y esas se evaporan con el segundo café. A veces improviso con lo que tengo en la nevera. Por ejemplo, esta vez no tenía bacon de verdad, así que utilicé un poco de prosciutto que había olvidado en una caja. Funciona, pero el bacon ahumado le da otro sabor.

Ahora te cuento rápidamente sobre el tiempo: una hoja de hojaldre comercial solo necesita descongelarse (unos 30-40 minutos en la encimera, no más, porque si no se ablanda demasiado y es difícil de trabajar). La preparación en sí... digamos que son 10 minutos, como máximo, si estás atento y tienes todo listo. La cocción dura entre 15 y 20 minutos, dependiendo del horno. Así que si no quieres dejarlas en la nevera toda la noche (como hago a veces), en 40-50 minutos tienes todo listo. Salen alrededor de 12-14 piezas, dependiendo de cuán anchas cortes las tiras y cuán largas las quieras hacer. En cuanto a la dificultad, es pan comido, es decir, cualquiera puede hacerlo, incluso si no has cocinado casi nada hasta ahora.

¿Por qué las hago tan a menudo? Bueno, seamos sinceros, cuando quieres algo rápido, sustancioso, con buen sabor y que no ensucie toda la cocina, el hojaldre es perfecto. Son muy versátiles: puedes llevarlas a la oficina, dárselas a los niños, ponerlas en la mesa para una pequeña fiesta, o, si eres como yo, comerlas directamente de pie junto a la estufa. Además, siempre hay espacio para improvisar con lo que tienes a mano, y casi nunca fallas.

Ingredientes, en resumen (lo que yo uso más a menudo y para qué sirve cada uno):
Una hoja de masa de hojaldre congelada, de tienda — alrededor de 400g. Sinceramente, nunca me he complicado con hacer la masa en casa para este tipo de cosas rápidas.
12 lonchas de bacon (aproximadamente 120-150g en total). Si no tienes, sirve prosciutto o incluso jamón, pero el bacon ahumado es el rey aquí. Le da sabor y esa buena grasa.
Queso rallado, unos 50g. Cualquier tipo de queso duro sirve. También puedes usar queso ahumado. A veces, si tengo, le añado un poco de parmesano.
Un huevo para untar por encima — ayuda a que tome color y a que se adhiera el sésamo o lo que quieras espolvorear encima.
Semillas de sésamo, alrededor de una cucharada (opcional, pero dan textura y se ven más "elaboradas", no como de casa).
Eso es todo, no hay necesidad de complicar con especias o cosas "elegantes" porque pierdes el sabor simple por el que nos esforzamos al hacer hojaldre con bacon en casa.

1. Primero, saco la masa de hojaldre del congelador, unos 30-40 minutos antes de empezar. No intentes descongelarla en el microondas o ponerla sobre el radiador, porque se rompe y ya no puedes hacer nada con ella. Cuando esté flexible, pero aún fría, está lista.

2. Extiendo suavemente la masa, directamente sobre el papel con el que vino o sobre uno nuevo. No es necesario estirarla con un rodillo a menos que quieras que quede aún más delgada, pero entonces podría no quedar tan hojaldrada después de hornear.

3. Rallo el queso por toda la superficie, no solo por la mitad: la gente tiende a poner demasiado, pero si exageras se derrama en la bandeja y se quema. Una capa ligera, suficiente para cubrir, pero dejando ver la masa aquí y allá. Al principio ponía demasiado y salían grasientas.

4. Encima coloco las lonchas de bacon, dejando un pequeño espacio entre ellas, para que puedas cortar las tiras fácilmente. No intentes apilar el bacon, porque no se cocinan igual de bien.

5. Con un cuchillo bien afilado o una rueda de pizza, corto la masa en tiras de aproximadamente 1,5-2 cm de ancho, a lo largo, siguiendo la dirección de las lonchas de bacon.

6. Ahora viene la parte divertida. Cada tira la tomo suavemente por los extremos y la giro un par de veces, sin tirar demasiado, de lo contrario se rompe el bacon o se desprende el queso. A veces, si tienes prisa y la masa no está lo suficientemente fría, comienza a pegarse a las manos. Métela un poco en la nevera si es así.

7. Coloco papel de hornear en la bandeja y transfiero las tiras retorcidas, dejando algo de espacio entre ellas, porque al hornear crecen y podrían pegarse.

8. Un consejo que descubrí después de varios intentos fallidos: es bueno meter la bandeja con los hojaldres en la nevera, al menos una hora. La masa se relaja y al hornear queda hojaldrada, no se desmorona. Si las dejas toda la noche, mejor aún (yo las preparo por la noche y las horneo por la mañana cuando quiero ser eficiente con el café).

9. Cuando te dispongas a hornear, precalienta el horno a 200°C (calor arriba-abajo, sin ventilador, a mí me salen más uniformes). Sacas la bandeja de la nevera, unta todo con huevo batido (no exageres, porque se vuelven pesadas). Espolvorea semillas de sésamo — a veces también añado amapola, o nada si no tengo ganas.

10. Las metes al horno, en la rejilla del medio. Después de 15 minutos, echas un vistazo por la ventana, si están doradas y lucen doradas, las sacas. Si aún parecen pálidas por los bordes, déjalas 2-3 minutos más, pero ten cuidado de no olvidarlas, porque el bacon puede quemarse.

11. Sácalas sobre una rejilla o un plato grande, para que no suden sobre el papel. Se pueden comer tanto calientes como frías, pero reconozco que siempre me tienta llevármelas cuando aún chisporrotean un poco.

Consejos prácticos:

No llenes demasiado las tiras, aunque tengas la impresión de que "cabe todo". Cuando se hornean, el queso se derrite y corres el riesgo de pegar todo a la bandeja. Si el bacon es muy graso, puedes secarlo con una servilleta para que no empape la masa.

Evita usar hojaldre descongelado por mucho tiempo: es difícil de trabajar y al hornear no sube igual. Igualmente, el horno debe estar bien caliente, no pongas la bandeja en frío porque no quedarán crujientes.

Si no quieres huevo para untar, puedes usar un poco de leche o agua, pero no obtendrás el mismo color.

Sustituciones y adaptaciones:

Si necesitas una versión sin carne, deja el bacon de lado y pon algunas verduras finas salteadas (pimiento, calabacín, cebolla verde). También puedes hacer una versión sin gluten, si encuentras hojaldre sin gluten, pero este es un poco más frágil, así que hay que tener cuidado al retorcer.

Si no tienes queso, sirve queso de cabra o ricotta, solo asegúrate de que no sea demasiado blando, porque "se derrite" y no se queda en la masa.

En lugar de semillas de sésamo, puedes poner amapola, queso parmesano rallado o incluso un poco de sal gruesa para un extra crujiente.

Variaciones posibles:

Agrega un poco de pimentón ahumado al huevo batido para un sabor diferente. O añade romero picado a la masa, para quienes quieran un aroma un poco más sofisticado (pero no demasiado).

Puedes hacer versiones dulces con azúcar y canela en lugar de bacon, pero la receta base sigue siendo para cuando tienes ganas de algo salado y rápido.

Ideas para servir:

Van de maravilla con una ensalada verde con limón y aceite de oliva, o, si estás en una fiesta, con una cerveza fría o una copa de prosecco. Para el desayuno, junto a huevos estrellados o una simple ensalada de tomates. Para llevar, las pones en un recipiente con una servilleta para absorber el vapor y se mantienen bien.

Preguntas frecuentes que he recibido de amigos:

1. ¿Puedo hacer el hojaldre en casa o es obligatorio el de la tienda?
Ambas opciones son válidas, pero para la versión rápida realmente recomiendo no complicarte; el congelado es decente y no pierdes tiempo con plegados y estirando mantequilla. Si tienes ganas de experimentar, puedes probar hacerlo en casa, pero en sabor, el bacon sigue siendo la estrella.

2. ¿Se pueden congelar antes/después de hornear?
Antes de hornear — sí, puedes congelarlas en la bandeja y luego ponerlas directamente al horno cuando quieras. Después de hornear, no merece la pena, porque se ablandan y no quedan crujientes al descongelar.

3. ¿Cuánto queso pongo para que no se derrame?
Una capa delgada, suficiente para cubrir, sin hacer "montañas". Yo diría que no superes los 50g para toda la hoja. Si pones más, al hornear se derrama sobre el papel y se quema por los bordes.

4. ¿Se pueden hacer sin huevo por encima?
Sí, puedes no poner nada, o usar leche. El color no será tan intenso, pero seguirán siendo buenas.

5. Si no tengo semillas de sésamo, ¿qué pongo?
Nada, o amapola, o queso parmesano rallado, o incluso sal gruesa.

6. ¿Se pueden hacer con antelación para fiestas?
Absolutamente, de hecho, salen mejor si reposan en la nevera una noche. Si es necesario, las recalientas suavemente en el horno antes de servir.

Valores nutricionales (aproximado, por pieza de las 12):

Por pieza tenemos alrededor de 120-130 kcal (si usas bacon normal, no extra-graso), de las cuales aproximadamente 7g son grasa, 9g carbohidratos y 5g proteínas. No son las más "ligeras", pero al menos sabes qué les has puesto. El hojaldre tiene suficiente grasa, el bacon también aporta su parte, pero en porciones pequeñas no es el fin del mundo. Si usas prosciutto o jamón más magro, disminuye un poco el contenido de grasa. Son bastante saciantes, así que no comes kilos de una vez. Además, si las combinas con algo verde o una sopa de verduras, añades fibra y no te quedas con remordimientos.

Cómo las guardo y recaliento:

Después de que se enfrían completamente, las pongo en un recipiente de plástico con tapa, con una servilleta entre las capas para absorber la humedad. Se mantienen en la nevera 2-3 días sin problemas. Si quieres recalentarlas (porque, sí, frías están bien, pero calientes son super), las metes 5 minutos al horno o en la freidora de aire, no al microondas, porque se vuelven gomosas. Si queda algún trozo (raro, pero sucede cuando me olvido de ellas), las uso como base para una tortilla o picadas en una ensalada, no se tira nada.

Eso es todo sobre mi hojaldre con bacon y queso. Quizás la próxima vez logre hacer que se vean más "instagramables", aunque sinceramente no importa mucho, porque desaparecen demasiado rápido.

Dejé que la masa de hojaldre se descongelara. Rallé queso por encima. Colocé rodajas de bacon (yo tenía prosciutto, pero el bacon habría sido más adecuado) encima y corté la masa en tiras largas, luego retorcí las tiras, como se ve en la foto. Puse papel de hornear en una bandeja, coloqué el hojaldre y luego los puse en la nevera. Los dejé hasta el día siguiente, ya que los preparé para el desayuno, pero es suficiente si se dejan enfriar durante una hora. Los saqué de la nevera, los unté con huevo batido, espolvoreé semillas de sésamo y los horneé a 200 grados durante 15-20 minutos. Se pueden servir tanto calientes como frías. ¡Buen provecho!!!!!

 Ingredientes: Una hoja de masa de hojaldre (400 g) 12 lonchas de tocino (prosciutto) 50 g de queso Un huevo para untar Semillas de sésamo

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