Tarta de galletas vegana
Tuve una experiencia hace un tiempo en la que quería un postre rápido, pero que no estuviera lleno de azúcar, ni con leche o huevo. Durante un par de días lo fui posponiendo, hasta que una noche me asaltó de repente el antojo y no tenía nada dulce en casa. No me gusta complicarme cuando me da el antojo, así que saqué todo lo que tenía a mano e improvisé un salami de galletas sin queso, huevo o leche, ¡veganísimo! Y lo resolví en un máximo de 20 minutos. La primera vez hice un desastre en la cocina, pero lo logré, y ahora lo he repetido varias veces, con pequeños ajustes aquí y allá, según mis ganas y lo que tenga en la despensa.
Esa es más o menos mi historia con este postre, lo hago a menudo porque, de verdad, es rápido, no se hornea, no ensucias un montón de utensilios y – lo mejor de todo – puedes personalizarlo como quieras o según lo que tengas en la alacena.
Por cierto, si te da la idea de probarlo, a continuación encontrarás todo lo que necesitas saber, de verdad.
Tiempo de preparación: 15 minutos, máximo (más unas 2 horas en frío, si tienes paciencia, pero con 30 minutos también funciona, solo que no queda tan firme).
Cantidad: 1 rollo – aproximadamente 12-15 rebanadas, dependiendo de qué tan gruesas las cortes.
Dificultad: cualquiera puede hacerlo, sin técnica, solo un poco de paciencia y algo de ojo.
Si tienes niños o quieres impresionar a alguien cocinando "diferente", es justo el tipo de postre en el que no puedes fallar.
Ingredientes para un salami de galletas de tamaño decente (puede ser aumentado o reducido sin complicaciones):
– 300 g de galletas digestivas veganas (yo prefiero la versión simple, no con muchas semillas, para que no cambie el sabor, las suelo comprar en el supermercado, verifico que no contengan mantequilla o leche)
– 1 cucharada de harina de algarrobo (da un sabor ligeramente amargo y color, además de que hace el postre más denso, se puede omitir si no tienes, pero queda mejor con ella)
– 1 cucharadita de cacao crudo (le da al postre un sabor a chocolate, a veces pongo dos si lo quiero más intenso)
– 75 g de pasas (es imprescindible remojarlas en agua caliente con un poco de esencia de ron o agua con ron, de lo contrario quedan duras y no se unen bien; si no te gusta el ron, puedes usar vainilla)
– 75 ml de manteca de cacao o de coco derretida (da "cuerpo" a la mezcla, la une y mantiene el salami firme después de enfriarse; he probado con manteca de palma, pero es demasiado grasa, prefiero la de coco)
– miel multifloral (agrego al gusto, generalmente 1-2 cucharadas, pero depende de cuán dulces sean las galletas y cuán dulce quieras el postre; también se puede usar jarabe de agave o de arce)
– 3-4 cucharadas de nuez molida (da textura y sabor, para mí es obligatoria, pero puedes omitirla si eres alérgico)
– 2 cucharadas de semillas de calabaza crudas, molidas grueso (no son imprescindibles, pero aportan un agradable crujido)
– 2-3 cucharadas de leche de coco o de almendra (usa la cantidad que necesite la masa – si está demasiado seca, añade, si está demasiado pegajosa, déjala así o agrega galletas trituradas)
Las galletas son la base – dan volumen, textura y mantienen todo unido.
La harina de algarrobo y el cacao añaden sabor y un toque de color chocolateado.
Las pasas aportan dulzura, pero también un poco de humedad.
La manteca de cacao o de coco es el aglutinante que también da sabor.
La miel o el endulzante es para el gusto – tienes total libertad.
La nuez y las semillas hacen que todo sea más crujiente e interesante.
La leche de coco/almendra regula la humedad, es decir, hace que la "masa" se una, no que quede en migajas.
Si quieres, puedes añadir ralladura de naranja, trozos de albaricoque seco o incluso chocolate vegano en trozos – cada uno a su gusto.
Modo de preparación, paso a paso, tal como yo manejo esta receta:
1. Meto la mitad de las galletas en el procesador de alimentos y las trituro hasta hacer polvo. El resto las rompo con la mano – no las desmenuces demasiado, quieres que se vean trozos más grandes en el salami, para la textura.
2. Si no lo has hecho ya, pon las pasas en agua caliente con un poco de esencia de ron (o lo que prefieras) durante al menos 10 minutos. Luego escúrrelas bien, para que no humedezcan demasiado la mezcla.
3. En un bol grande pongo las galletas (tanto el polvo como los trozos), la harina de algarrobo, el cacao, la nuez molida y las semillas de calabaza. Mezclo todo con una espátula o una cuchara grande.
4. Vierto sobre ellas la manteca de cacao/coco derretida, añado las pasas escurridas, luego agrego 1-2 cucharadas de miel y un poco de leche vegetal. Aquí es lo más importante: mezclar con la mano (no se compara con la cuchara, sientes inmediatamente la textura), hasta que todo comience a unirse en una "masa" pegajosa pero que se mantiene junta. Si ves que está demasiado seca y no se pega, añade un poco más de leche. Si está demasiado blanda, añade algunas galletas trituradas.
5. Vuelco toda la mezcla sobre un trozo de papel de hornear, la aplanamos en forma de rectángulo, luego la enrollo tan apretada como puedo, para que quede un rollo, ayudándome con el papel. Aprieto bien los extremos, como si fuera un caramelo.
6. Lo envuelvo completamente con el papel de hornear y lo meto en la nevera al menos una hora, dos si tengo paciencia. Cuando esté firme, lo saco y lo corto en rebanadas con un cuchillo de hoja delgada y bien afilada (de lo contrario se desmorona).
7. Coloco las rodajas en un plato y, si quiero que se vean más bonitas, les pongo encima un poco de copos de coco o nuez molida.
Listo, eso es todo. No es una filosofía, solo no apresures la parte de enfriar, de lo contrario se corta mal.
Hago esta receta cada vez que tengo ganas de algo dulce sin pasar horas en la cocina. Es perfecta cuando llegan visitas inesperadas, cuando quieres algo para picar mientras ves una película o quieres llevar un snack más saludable. Me gusta que no lleva huevo, leche o mantequilla – es decir, todo el mundo puede comer, vegano o no. Es fácil de modificar – si no tienes un ingrediente, lo cambias o lo omites, nadie se enojará. Es más barato que cualquier pastel de pastelería, además de que sabes exactamente qué lleva.
Consejos, variaciones e ideas de servicio
Consejos útiles
– El error más común: poner demasiado líquido (leche vegetal o manteca derretida) y la mezcla queda demasiado blanda, no se une. Agrega los líquidos poco a poco y mezcla bien después de cada adición.
– No dejes las pasas sin remojar – se vuelven duras y se rompen en cada rebanada.
– Si usas cacao, elige uno de calidad, no de esos "del mercado" que solo tienen colorante; se nota la diferencia.
– Siempre pon galletas rotas más grandes, no solo polvo, para la textura. Solo polvo = saldrá como una pasta.
– Si quieres que quede súper suave, presiona bien el rollo antes de refrigerarlo.
Sustituciones de ingredientes/adaptaciones
– Para una versión sin gluten: usa galletas sin gluten, las encuentras en cualquier tienda naturista (o en línea).
– ¿No quieres pasas? Pon arándanos, goji, o déjalo sin frutas secas.
– Puedes omitir las semillas de calabaza, poner en su lugar almendras, pistachos o nada.
– Si no quieres miel (para veganos estrictos), pon jarabe de agave o de arce.
– La nuez puede ser sustituida por cacahuetes, maní o puedes hacerlo sin ella, para una versión amigable con alergias.
Variaciones
– Para un sabor más intenso a chocolate, añade chocolate negro vegano, en trozos.
– Puedes añadir ralladura de naranja/limón para un aroma diferente.
– Sin cacao/algorrobo, saldrá más claro, se puede hacer como "salami rubio".
– Para una versión "crujiente", añade copos de maíz o un puñado de cereales integrales.
– Si quieres un efecto visual, puedes enrollar el salami en coco rallado o pistacho picado antes de refrigerarlo.
Ideas de servicio
– Combina bien con café fuerte, té negro o leche vegetal fría.
– También es bueno como snack entre comidas o para llevar, para la escuela/trabajo.
– Para bandejas festivas, haz varios rollos pequeños, con ingredientes variados, y corta rebanadas delgadas de diferentes colores.
– También puedes servir en un vaso, en capas, con crema de coco o yogur vegetal – se ve bien en ocasiones.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerlo con galletas simples, no digestivas?
Sí, puedes usar cualquier galleta seca, solo asegúrate de que no contengan leche y huevo si te importa la parte vegana. Cuanto menos grasa tengan, más líquido necesitarás.
Si no tengo procesador de alimentos, ¿qué hago?
Ponlas en una bolsa y tritúralas con un rodillo o con el fondo de un vaso. No quedará tan fino, pero no importa para esta receta.
¿No tengo harina de algarrobo, es imprescindible?
No, es más para sabor y color. Si usas solo cacao, el sabor será más amargo, pero para muchos es incluso mejor así.
¿Cuánto tiempo debe estar en frío?
Idealmente 2 horas, pero si no tienes paciencia, con 45-60 minutos se puede cortar, solo que no será tan firme. Con mucho calor, incluso 3-4 horas está bien.
¿Puedo congelar el salami de galletas?
Sí, pero la textura cambia un poco después de descongelarlo, se vuelve más blanda. No recomiendo mantenerlo meses en el congelador, pero una semana no hay problema.
¿Qué más puedo ponerle para que sea más "nutritivo"?
Puedes añadir semillas de chía, sésamo, copos de avena o trozos de frutas secas más saludables. Ten cuidado con el líquido, para no añadir demasiado.
Valores nutricionales aproximados
Si te interesa esta parte, un cálculo aproximado sería así: en 100 g de salami (unas 2-3 rebanadas) hay alrededor de 320-350 kcal, con 40-45 g de carbohidratos, alrededor de 12 g de grasas (especialmente de la manteca de coco y nueces), algo de proteínas (5-7 g, más si añades semillas y nueces), bastante poco azúcar si no exageras con la miel/jarabe. Comparado con otros dulces, no es tan alto en calorías, especialmente porque no está lleno de azúcar refinado. También tiene algo de fibra, especialmente si usas galletas con salvado, así que no te aleja de la salud, pero tampoco es dietético. Para un postre casero, está bastante bien – sin aditivos ni polvos, claro.
Cómo conservar y recalentar
Envuelto bien en papel de hornear y guardado en un recipiente en el refrigerador, se mantiene 4-5 días sin problemas, incluso una semana si no tiene frutas frescas. No se recalienta, no tiene sentido, se disfruta frío. Si quieres llevarlo a un picnic, puedes cortarlo en rebanadas y ponerlo en pequeñas cajas, no pierde su forma. Si deseas conservarlo más tiempo, puedes congelar el rollo entero o cortado en rebanadas; descongela rápidamente a temperatura ambiente.
Así es como está la cosa con mi salami vegano de galletas. Es una receta de emergencia, de antojo o de "vamos, no comamos cosas malas de la tienda". Si tienes preguntas o variantes, házmelo saber, porque casi siempre cambio algo aquí y allá.
Salami de galletas, receta vegana 1. La mitad de las galletas se procesan en un robot de cocina hasta que se convierten en polvo. El resto de las galletas se rompen en trozos pequeños y se colocan en un bol. 2. Se añaden todos los demás ingredientes y se mezclan con cuidado, pero con firmeza, hasta obtener una masa pegajosa pero compacta. Si está demasiado seca, se puede añadir un poco de leche de coco/almendra. 3. Toda la masa se extiende en una hoja delgada sobre papel pergamino, luego se enrolla firmemente en un tronco utilizando el papel pergamino. 4. La masa se envuelve bien en papel pergamino y se refrigera hasta que se endurezca (la dejé aproximadamente 2 horas). 5. Se corta en rodajas y se sirve. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 300 g de galletas digestivas veganas, 1 cucharada de polvo de algarrobo, 1 cucharadita de cacao crudo, 75 g de pasas remojadas en agua con esencia de ron y bien escurridas, 75 ml de mantequilla de cacao/coco/palma derretida, miel multifloral al gusto, 3-4 cucharadas de nuez molida, 2 cucharadas de semillas de calabaza crudas, molidas gruesas, 2-3 cucharadas de leche de coco/almendras
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