Albóndigas con salsa marinada

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Las albóndigas con salsa marinada son una de esas recetas que preparo cuando sé que necesito algo seguro, sabroso y fácil de servir incluso al día siguiente. Generalmente las hago cuando tengo carne molida fresca y necesito una cena sustanciosa sin muchas complicaciones. Siempre han ido bien con puré de patatas, y esta salsa marinada le da a las albóndigas un plus en comparación con la versión simple, solo frita.

Información rápida

Tiempo total: aproximadamente 60 minutos
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 35-40 minutos
Porciones: 4
Dificultad: fácil a media, dependiendo de la experiencia
Tipo de receta: plato principal, adecuado para cena o almuerzo

Ingredientes

500 g de carne molida
2 huevos
50 g de pan rallado
2 dientes de ajo
Perejil fresco, picado
Sal, pimienta, al gusto

Para la salsa:
300 ml de puré de tomate
150 ml de caldo (de verduras o de carne)
Media cebolla pequeña
Una cucharada rasa de harina blanca
3 cucharadas de aceite
Una hoja de laurel
Una cucharadita de azúcar

Modo de preparación

1. Comienza preparando la mezcla de albóndigas. Coloca la carne molida en un bol grande. Agrega los huevos, el pan rallado, el ajo rallado o machacado, el perejil picado, sal y pimienta. Mezcla todo muy bien con la mano hasta que la mezcla se vuelva homogénea y se una.

2. Forma las albóndigas del tamaño deseado, lo suficiente para que puedas agarrarlas fácilmente entre los dedos. No las hagas muy grandes para que se cocinen bien por dentro.

3. Calienta en una sartén suficiente aceite para cubrir un dedo en el fondo. Espera a que esté bien caliente, de lo contrario, las albóndigas tienden a deshacerse y a tomar una forma irregular. Coloca las albóndigas en el aceite caliente y fríelas a fuego medio-alto, dándoles la vuelta cuando se doren por el primer lado. El objetivo es que tengan una costra dorada por ambos lados.

4. Retira las albóndigas a un plato forrado con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Si tienes freidora, también puedes usar esta opción, salen más rápido y con menos esfuerzo.

5. Mientras las albóndigas se escurren, prepara la salsa. En una cacerola, pon las 3 cucharadas de aceite y agrega la cebolla picada. Sofríela a fuego bajo hasta que se ablande, sin que tome color.

6. Espolvorea la harina, mezcla rápidamente y ten cuidado de que no se queme. Este paso dura muy poco.

7. Vierte el puré de tomate en la cacerola, mezclando enérgicamente para que no queden grumos de harina. Luego agrega el caldo, la hoja de laurel, sal y pimienta al gusto y la cucharadita de azúcar.

8. Deja que la salsa hierva. Una vez que empiece a hervir, añade las albóndigas a la salsa. Reduce el fuego y deja que hierva a fuego lento durante unos 10 minutos, para que se combinen los sabores y la salsa espese un poco.

9. Las albóndigas con salsa marinada se sirven mejor con puré de patatas, aunque también van bien con arroz o rebanadas de pan.

Por qué hago la receta a menudo

Es una receta que preparo bastante a menudo porque no da problemas y es muy adaptable a lo que tengo en la nevera. Las albóndigas se conservan bien y pueden ser recalentadas, y la salsa ayuda a que no se sequen.

Consejos y variaciones

Consejos

- No apresures la fritura de las albóndigas. Si el aceite no está bien caliente, absorberán demasiado aceite y no tendrán costra.
- No te saltes el escurrido de las albóndigas sobre papel, especialmente si no quieres que queden aceitosas.
- La harina de la salsa solo debe dorarse ligeramente, no dejar que se queme.

Sustituciones

- Si no tienes caldo, puedes usar agua, pero el sabor será un poco más simple.
- El pan rallado se puede sustituir por pan viejo empapado, si no tienes pan rallado a mano.
- Para un sabor diferente, puedes usar mitad carne de cerdo y mitad de res.

Variaciones

- Las albóndigas pueden ser horneadas si quieres reducir el aceite. En la versión original se fríen, pero el resultado también es bueno al horno.
- En la salsa se puede añadir, al gusto, un poco de tomillo seco o pimentón dulce, aunque la receta clásica es sencilla.

Ideas de presentación

- El puré de patatas es la guarnición clásica, pero las albóndigas también van bien con polenta o arroz simple.
- Se pueden servir con encurtidos o con una ensalada verde al lado.

Preguntas frecuentes

1. ¿Puedo usar carne de pollo para las albóndigas?
Sí, también se puede usar carne de pollo, pero la textura será un poco más fina. Es importante que no sea carne demasiado magra, de lo contrario, la mezcla estará seca.

2. ¿Qué hago si la salsa queda demasiado espesa?
Si la salsa se espesa demasiado, añade un poco de agua o caldo hasta que alcance la consistencia deseada.

3. ¿Puedo congelar las albóndigas con salsa?
Las albóndigas fritas se congelan bien, junto con la salsa. Al descongelarlas, caliéntalas lentamente a fuego bajo, añadiendo un poco de líquido si la salsa se ha espeso demasiado.

4. ¿Qué tipo de pan rallado es el mejor para las albóndigas?
El pan rallado simple y seco funciona muy bien. Si tienes pan rallado panko o casero, también puedes usarlo.

5. ¿Puedo omitir el azúcar de la salsa?
Sí, el azúcar no es obligatorio, pero ayuda a equilibrar la acidez del tomate.

Valores nutricionales

Estimación por porción (de cuatro): aproximadamente 350-400 kcal, dependiendo del tipo de carne utilizada.
Proteínas: 20-25 g
Grasas: 20-25 g
Carbohidratos: 15-18 g (incluyendo pan rallado y salsa)
Los valores son aproximados, pueden variar según la carne y cuánto aceite quede en las albóndigas después de escurrir.

Conservación y recalentamiento

Las albóndigas con salsa marinada se conservan bien en el refrigerador, en un recipiente cerrado, de 2 a 3 días. Se pueden recalentar fácilmente a fuego bajo, quizás con 2-3 cucharadas de agua o caldo si la salsa se ha espeso al frío. No recomiendo conservar más de tres días, especialmente si ya están con salsa. Si deseas conservarlas por más tiempo, congélalas por separado o junto con la salsa.

 Ingredientes: 500 g de carne picada, 50 g de pan rallado, 2 dientes de ajo, 2 huevos, perejil fresco, sal, pimienta, 300 ml de jugo de tomate, 150 ml de caldo, media cebolla pequeña, 1 cucharada de harina blanca, 3 cucharadas de aceite, 1 hoja de laurel, 1 cucharadita de azúcar

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